La mala suerte de las buenas chicas

Hay algunas parejas en donde la chica es la más considerada, la más comprensiva, la que procura más o la que más entrega de sí. Este tipo de cosas pueden ser evidentes en los detalles obvios o pueden esconderse en actitudes cotidianas. Incomprendidas, reprimidas o desatendidas, acumulan poco a poco una serie de decepciones a las que finalmente se acostumbran. Un cartón de la argentina Maitena Burundarena confirma algo similar y lo ejemplifica gráficamente en seis escenas:
Cuadro uno
* A su ex, que no trabajaba, le pagaba hasta el astrólogo
* Contigo, que te deslomas, comparte los gastos.
Cuadro dos
* A su ex, que lo trataba como a un gusano, la seguía por todos lados.
* A ti, que lo respetas, te tiene esperando horas una llamada.
Cuadro tres
* A su ex, que le hacía sufrir, la entendía.
* A ti, que lo haces feliz, te cuestiona.
Cuadro cuatro
* A su ex, que estaba súper-loca, la calmaba.
* A ti, al primer nervio te interna en un psiquiátrico.
Cuadro cinco
* A su ex, que era dependiente, la trataba como a una hija.
* A ti, que te haces cargo, te trata como a una madre.
Cuadro seis
* A su ex, que no le daba nada, no le pedía nada.
* A ti, que le das todo, ¡te pide más!
Además de presentarlo con humor, tal vez sea una forma clara de explicar una irónica injusticia de la que algunas “buenas chicas” son presa. Cuando a un hombre le ha tocado pasar por relaciones más demandantes y soportar los peores defectos de alguna o algunas mujeres, a la siguiente pareja tal vez le tendrá la tolerancia o atención inversamente proporcional. La lástima que dan las pobres buenas chicas…




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