La importancia del Descaro por Kheldar

Si señores, el descaro. Algo que toda la vida han condenado una otra y otra vez al punto de casi anatemizarlo. Algo tan bien guardado porque hace maravillas.
Día tras día, veo, siento y comprendo cada vez más la importancia del descaro. Ejemplos recientes me han llegado a brindar frases como “debes saber que tal y como te has comportado conmigo, con un mínimo de confianza me siento muy atraída por ti”.
¡Bendito descaro! Uno de mis alumnos creía hasta hace muy poco haberla cagado con una chica, y me la presentó como una especie de “si no la tengo yo no quiero que la tenga otro que no seas tú“. Sucede entonces que yo, con todo mi gran descaro, le sonsaqué a ella que no sólo no la había cagado, sino que ella misma creía haberla cagado y se culpaba por notarlo distante. Gran diferencia entre un bazucazo y una oportunidad mal calibrada.
El final de esta situación me lo reservo por respeto a la ya traspasada intimidad de la misma entre nosotros tres, pero os hago saber que la situación es mucho más favorable para él, gracias al descaro que tuve.
Juggler y DeAngelo remarcan bastante la importancia del descaro con sus teorias del SOI o declaración de intenciones/intereses, y el comportamiento cocky&funny, más conocido aquí como “chulifresco divertido” de la mano de los del proyecto SexCode. Personalmente, chulifresco divertido me pega menos que ser un dulce cabroncete o, en el sentido literal del término original, “divertido y provocativo“. Aquí que no se ofenda nadie, opinión subjetiva a mis ideas y objetiva sobre el hecho.
Pero no estoy aquí para criticar a nadie. Quizás si a aquellos que, un poco ingenuamente, han llegado a malograr la importancia de tener tu cierto descaro muy bien calibrado para saber siempre hasta que punto llegarías con cierta persona, y a cual aceptaría ella llegar.
Y está bien claro que el que no llora no mama. Así que berrea si quieres ser un mamón.
Es importante el descaro para afirmar lo que te gusta y no te gusta de una persona, de su físico o de sus ideas, de su personalidad o su forma de actuar. Muchas veces conduce a una corrección en términos de mejora y se consigue un bienestar común. Y por otra parte es una manera COJONUDA de felicitar valores.
Es importante para dejar claro lo que puede ocurrir en ciertas ocasiones y en ciertas otras, para dejar claro lo que quieres que ocurra y lo que quieres conseguir.
Es importante para entrar y abrir, para escalar, para finalizar y sobretodo para follar, cosa que muchos que le den más crédito a la cabeza de abajo deben comenzar a ver, porque mucho debe cambiar la situación para que la noche no acabe en paja.
Y no sólo es importante el descaro en términos conversativos, sino también el cierto descaro para comenzar acercamientos físicos y kinoescaladas, e incluso para picar a una persona con una caricia, un gesto, un golpecito, un pellizco… Y mucho calibraje. SIEMPRE.
Pero para ver el mejor ejemplo de descaro sin buscar a David DeAngelo o a Wayne “Juggler” Elise en sus países, tan sólo tienes que buscar el producto nacional: conocerme a mí o preguntar sobre mí a compañeros como Sweetdream, Aquiles y David del Bass, o cualquiera de mis alumnos, que ellos mismos saben quiénes son.
Sin embargo, por mucho que te cuenten creo que preferirás no perder la oportunidad de disfrutar viendo y asimilando por ti mismo la experiencia. Lo que ahí pueda ocurrir, se mantendrá como sorpresa para quien quiera descubrirlo.
Y como se deja ver de estos últimos párrafos, también es importante el descaro para afirmarse sin tapujos a uno mismo. Porque mucha gente no conoce la diferencia entre ser modesto (lo cual se basa en aceptar como cierta tu realidad personal independientemente de como sea, además de poder hablar de ella tal como te plazca), y ser hipócrita (rechazar de plano lo que uno es, pretendiendo ser “modesto”).
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No conocía (o no con ese nombre) al tal Kheldar pero será alguien a quien seguir en profundidad… sucribiría cada palabra y tiene más razón que un Santo santificado, así de cierto (e incluso triste en algunos casos) es como hay que comportarse.
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