24
2010
Silencio y Seducción por Rubén Bouso

Este artículo es la continuación de “El día que renuncié a mi orgullo“.
La historia con Victoria no terminaría ahí debido a que el amigo con el que estaba en el barco tuvo otro lío con una de sus amigas, y coincidiríamos por la noche de nuevo en el parking de la discoteca “Privilege”. Ella estaba allí haciendo botellón con más amigos y la sensación de paz y plenitud que había ganado aquel día a raiz de deshacerme de una parte importante de mi orgullo continuaba inundándome cuando me reencontré con ella. Era una sensación difícil de explicar, me sentía como si estuviese “desnudo” ante el mundo y muy feliz de que la vida continuase alegremente pese a que yo me encontrase “diferente”.
De modo que Victoria y yo comenzamos a hablar de nuevo. Rápidamente se creó una nueva conexión entre los dos. Una conexión que hubiese sido imposible de haber mantenido aquel orgullo inútil que no dejaría de juzgarla constantemente y recriminarle sus actuaciones de manera incontrolable en mi cabeza. Pero aquella noche mi ego me había concedido una tregua y no fue capaz de hacerse pasar por mí esa vez manipulando mis sentimientos como otras tantas veces. No encontró un soporte en que apoyarse de modo que caí enteramente rendido al instante presente.
Entonces, recuerdo que en medio de aquella conversación se crearon largos momentos de silencio. Y lejos de inquietarme con el silencio, disfrutaba de él como si lo hubiese elegido antes. No había pensamientos inconscientes ni ruido mental. No había palabras, mi ego se había silenciado y yo no sentía que fuese necesario decir nada para hacer de aquellos momentos algo más grande. Estaba en silencio y yo no pensaba “Toca decir algo” o “esto puede decaer”, no… No pensaba nada de eso. No pensaba nada. Ella era como un espejo mío que reflejaba mi estado de paz y calma y viceversa. Aquellos instantes estaban completos así tal cual eran, en silencio. Tan solo en silencio podía contemplar en sus ojos la belleza de aquel homenaje que estábamos ofreciendo a ese instante, esa conexión que nos fusionaba a las dos personas en una sola “aquí y ahora”.
Si hoy tuviese que reducir la palabra “seducción” a un instante de mi vida, escogería sin dudarlo uno de aquellos momentos de silencio. Jamás había imaginado hasta aquel entonces que el silencio, ese gran olvidado, guardase tal belleza detrás de sí.
Y sin embargo, el miedo a quedarnos en silencio es uno de los más recurrentes en el mundo de la seducción. Tendemos a relacionar “seducción” con “no parar de hablar”, con “decir cosas”, “rutinas”, lo que sea con tal de no quedarnos callados.
La locura llega hasta tal punto que somos muchos los que hemos llegado a pensar que si estamos con una chica (o chico) y nos quedamos callados romperemos la interacción y ella se irá, se aburrirá o nos juzgará si nos callamos. Y esto se convierte en algo real para nosotros en el momento que pensamos que es así. Lo que está ocurriendo es que no aceptamos el momento de silencio tal y como es. Entonces comenzamos a juzgar el instante y a pensar en cosas como “la estoy cagando ahora que no se me ocurre nada” o “cual es la siguiente rutina que tenía preparada para decir…”, etc. Es un modo de transmitirle inconscientemente a la otra persona que no aceptamos un momento de calma, un momento de silencio. Y esto es grave porque puedes estar seguro de que ella o él, recibirá ese mensaje.
A nuestra mente racional en donde se incrusta el ego le da pánico callarse. Tenemos un momento de silencio y rápidamente pasamos a pensar como locos cualquier cosa para romperlo. Frenar esa lluvia de pensamientos inconscientes y quedarnos en silencio de pensamientos y palabras significa olvidarnos en ese momento de lo que creemos que somos y entregarnos enteramente a ese instante presente. Algo que no es fácil de lograr, ya que hemos estado una vida entera identificándonos y creyendo que nuestro ego éramos nosotros.
Mediante la identificación con nuestro ego estamos renunciando al silencio con todo lo que conlleva. No sabremos aceptar cada instante tal y como es sin juzgarlo, tampoco podremos llegar a sentir qué es la “seducción” porque no hay manera de seducir ni ser seducido en medio del habitual ruido mental de pensamientos incesantes. Habremos caído de nuevo en la trampa, haciendo del silencio un enemigo y convirtiéndolo en un medio para lograr un fin. Sin embargo, basta con liberarnos del “saco de creencias” que construye nuestra falsa imagen del yo para sentir la grandeza de quienes somos realmente. Podemos sentir quienes somos en silencio, en medio de la quietud. No hay otro modo de hacerlo por mucho que nuestro ego se empeñe en hacernos creer lo contrario.
El ego ha aprendido a interpretar el silencio como amenaza e insistirá una y otra vez para que no lo acalles, de modo que será mejor que no te enfrentes a él y lo trates como amigo. Id conociéndoos poco a poco. Dicho de otro modo, hazte compañero de viaje de esa voz que escuchas en el interior de tu cabeza que es como un niño caprichoso que lo quiere todo y constantemente te recuerda tus problemas. Sonríele, habla con él. Poco a poco irá remitiendo. Ten paciencia.
Encuentro en el silencio una de las claves más importantes de la seducción porque ésta fluye por sí sola en medio del silencio, no hace falta nada más por mucho que nuestro ego se empeñe en complicarlo y empañarlo todo. Basta con sentir la grandeza de un momento de silencio y rendirse completamente ante él. Todo era tan simple y todo a su vez lo habíamos complicado tanto…
La próxima vez que te quedes sin algo que decir trata de vivir ese instante como si lo hubieses elegido, como si tuviese que ser así. En silencio. No te esfuerces en buscar en ese instante una finalidad, no busques un motivo para seguir pensando en qué decir a continuación. Simplemente deja que sea y acepta que ese silencio podría ser suficiente. Entonces date permiso para volver a hablar cuando cuando llegue el momento. Y que ese momento sea cuando sea.
Para terminar quiero compartir con vosotros unos momentos de silencio, con esta meditación, ya que meditar es una forma maravillosa de mantenernos en silencio y escucharnos a nosotros mismos.
Abrazos.
Rubén Bouso
Descarga mi nuevo Libro SEDUCCION ELITE
Mi nuevo libro SEDUCCION ELITE estará disponible en Mayo de 2012. Introduce tu nombre y email si quieres ser el primero en descargarlo
Deja un comentario
Pero… ¿Quién soy yo?
Audios Seducción y Superación
Comentarios recientes
- natxo en SEDUCCIÓN ÉLITE, más que un libro, una experiencia
- Erasmuss_GUY en La diferencia cultural se nota al ligar con “guiris”
- Emilio en La diferencia cultural se nota al ligar con “guiris”
- Xavi en La diferencia cultural se nota al ligar con “guiris”
- Chicasalmantina19 en La diferencia cultural se nota al ligar con “guiris”

