may
30
2011

Un mes antes de conocer la Comunidad de Seducción

En Agosto de 2007 tenia 22 años, habían pasado casi 6 desde aquella noche, a veces las cosas salían bien y a veces salían mal, así era mi relación con las mujeres, basada en pura suerte. Mi mayor fuente de chicas provenía exclusivamente de páginas tipo Sexyono, Hi5, GenteYa, entre otras que por aquellas fechas eran las más importantes.

Lo de conocer chicas en las discotecas y enrollarme con ellas solía ser “Misión Imposible”, a no ser que fuese un poco tocado por el alcohol, y parecía que algo me poseía, desapareciendo cualquier rastro de vergüenza y siendo capaz de acercarme a cualquier chica, que de otra forma no lo hubiese podido hacer.

Había estado echándole horas y horas al Sexyono, pinchando en “Sí” a todas las chicas que me atraían, que eran la mayoría, y esperando que alguna pinchase también al “Sí” en mi perfil para poder tener la opción de comunicarme con ellas y mandarles algún mensaje, y quizás quedar…

Una de esas chicas había pulsado al “Sí”, tenia el pelo castaño claro, con mechas rubias, y ojos azul verdoso, impresionantes, los más bonitos que había visto en mucho tiempo. Me quede hipnotizado, y rápidamente le deje un mensaje, donde la piropeaba esos preciosos ojazos, y la invitaba a conocerme. Ella también se sintió atraída por mi foto, y me dejo su Messenger para poder chatear online. La agregué y pasamos media tarde hablando sobre de un montón de temas y nos intercambiamos fotos, para conocernos mejor físicamente.

Ella se llamaba Celia, tenia 20 años y vivía de Ciempozuelos, un pueblo a las afueras de Madrid, que debía de estar muy lejos de donde yo vivía, porque no lo había oído en mi vida. Me despedí de ella con la intención de seguir conociéndonos más, y quedar algún día para ir al cine o hacer algún plan juntos. Por aquella época, lo que mejor me funcionaba era llevar a las chicas al cine, porque no se me ocurría otro plan mejor, donde intentaba besarlas, a veces me salía bien y otras no tan bien, pero era lo que había…

Aquella noche había quedado con Jorge, mi compañero de capoeira, y con Pinchi y David, sus vecinos y amigos de toda la vida, con los que llevaba saliendo desde hacia un tiempo. Esa noche íbamos a salir por Moncloa, una zona que nos gustaba bastante. Quedamos a las 11:30 para hacer botellón (esto ya era como un ritual cada vez que salias a ligar) en el Parque del Oeste, no éramos los únicos, estaba lleno de tíos haciendo lo mismo. Yo me tome un par de cubatas de Ponche con Coca-Cola (nunca aguante las bebidas fuertes), y cuando los cuatro empezamos a estar contentillos nos dirigimos al Montana, donde siempre tomábamos un chupito, a modo de tradición, antes de entrar en la Inn, una de las discotecas de moda a la que íbamos mucho. Mientras esperábamos a que nos pusieran el chupito, me fije en dos chicas que estaban a nuestro lado, una de ellas me sonaba muchísimo, pero no tenia muy claro de que podía ser, quizás me confundía, la verdad es que no iba en condiciones para tenerlo demasiado claro. Ellas tampoco paraban de mirarme, y al acercarme más, no pude creerme lo que veían mis ojos ¡¡¿¿era Celia, la chica del Sexyono??!!. Resulto ser ella, que había salido de fiesta con una amiga por la zona. Me dio un subidón tremendo al verla allí, me alegre muchísimo, era una coincidencia brutal, nos dimos un abrazo.

Empezamos a hablar, yo les presente a mis amigos, y mientras Celia y yo bailamos, me daba cuenta de que me gustaba, y sentía que a ella también le pasaba lo mismo conmigo, había química, incluso nos dimos varios abrazos muy cariñosos. Mis amigos no parecían muy interesados en ellas, y empezaron a hablar con un grupo de tres chicas que había junto a la barra, las tres morenas, delgaditas, y que no estaban nada mal. Mis amigos me dijeron que me acercase, que me las querían presentar. Le dije a Celia que volvía en un momento, pero ese momento se convirtió en algo más… Una de ellas empezó a tirarme los trastos de forma exagerada, al parecer le había gustado de entrada (o quizás la preselección de haberme visto tan acaramelado con Celia) y empezamos a bailar juntos, la chica estaba muy bien, era casi tan alta como yo, con ojos oscuros y grandes, se pegaba mucho a mi cuando estábamos bailando, y no dejaba de mirarme a los ojos fijamente. No lo dude ni un momento, le fui directo a la boca, y por suerte para mí me respondió perfectamente. Estuvimos un rato enrollándonos, hasta que me dijo que tenía que irse, porque sus amigas querían cambiar de local. Nos intercambiamos los teléfonos y me dijo que la llamase otro día, que quería volver a verme.

Cuando me quise dar cuenta, no veía a Celia y a su amiga por ninguna parte, David me dijo que mi amiga me había visto enrollándome con la morena y se habían ido las dos del local un poco enfadadas. ¡¡¡Vaya cagada!¡¡¡…Había patinado, y por culpa del alcohol ni me había acordado que Celia estaba allí…bueno, al menos me había enrollando con la morena y tenia su teléfono, no estaba tan mal la cosa. Ya debían haber abierto la Inn, entramos en la discoteca, y allí estaban Celia y su amiga, difícil decisión, o me acercaba y bajaba la cabeza o me hacia el loco y me iba la otra punta de la discoteca olvidándome de ella para siempre. Decidí que tenía que intentarlo y arreglar mi error…

Cuando llegue a donde estaban, la cara de Celia era un poema, esa chica estaba molesta de verdad. Eso me hizo sentir mal, sabia que había metido la pata hasta el fondo. Intente enrollarme con ella, pero no había manera, me decía que no, se apartaba, me recordaba lo que acababa de hacer, y aun así yo no me daba por vencido, esa chica me gustaba, y sentía que yo también a ella, sino no se hubiese sentido tan molesta por lo que acababa de pasar. Ella no me rechazaba totalmente, parecía que disfrutaba puteándome, se dejaba querer, pero no me dejaba besarla, estaba “castigado”. Lo di todo aquella noche, la abrazaba, bailamos, estábamos cogidos de la mano, pero cuando intentaba besarla ella siempre apartaba la cara, era un hueso duro de roer. Incluso mi amigo Pinchi, se estaba enrollando con su amiga a nuestro lado, los dos iban bastante perjudicados por el alcohol…

Cuando estaban apunto de cerrar la discoteca, parece que Celia se dio cuenta de todo el esfuerzo que estaba haciendo por redimirme y agradarla, reconociendo que me había equivocado, y me permitió que la besarla por fin, fue un beso de unos pocos segundos, pero había sido algo. A los pocos días quedamos para comer por Madrid, estuvimos mirando tiendas de ropa y zapatos, ya en otro royo, mucho mas a gusto, enrollándonos tranquilamente. Terminamos dando un paseo por el Palacio de Oriente, yo estaba encantado, me gustaba y me apetecía verla más días, y quien sabe, quizás nos acostásemos si la cosa iba bien. Pero la verdad es que no pudo ser y la historia no acabo con final feliz para mí, porque cuando otro día le dije de quedar de nuevo, ella me dijo que prefería que no nos viésemos, porque estábamos yendo muy deprisa y ella se estaba agobiando, no quería compromisos…

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5 Comentarios AÑadir Comentario

  • Joder David en el articulo anterior calcaste mi vida con 17 años jajaja y ahora veo que salias por los mismos sitios que yo XD Montana, INN, Scruffy, Baila Morena, botellon en el parque del oeste. Solo falta que seas de Campamento!!

    Un saludo crack.

  • Mucha gente que me conoce ahora se cree que soy un Natural o que siempre arrasé con las chicas, y como puedes leer no siempre fue así, y eso me ha permitido conectar tan bien con la gente que me lee y que ha asistido a mis cursos, yo he vivido lo que están viviendo ahora ellos, les entiendo. No vivo en Campamento, pero muy cerquita jejeje un abrazo!

  • Muy buena historia David, me parece fantástico que publiques historias de cuando eras como toda la población masculina (o al menos la gran mayoría). El problema de esos ligues caídos del cielo es que solo pasan 4 veces al año…y eso si tienes suerte.
    Por cierto, qué falló para que no quisiera volver a verte? a mí me han pasado cosas parecidas, que parece que todo va muy bien y de repente se tuerce.
    Un saludo!

  • En al artículo no aparece pero en la 2ª cita (por aquella época no tenia muchas segundas citas) invertí demasiado, mucha atención, muy chico bueno, y perdí el interés que había generado la vez anterior, además de querer buscar el sexo demasiado rápido porque le había propuesto venir a mi casa que me quedaba solo, el problema fue no generar más confort entre los dos y no seguir creando valor una vez que ya era mía.

  • Me encantan este tipo de artículos David :-) me traen muchos recuerdos, sigue así,
    Un abrazo¡

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