4
2011
Un antiguo lastre
En 2007, antes de conocer la Comunidad, de comprar el libro y de empezar mi camino para convertirme en un seductor, tenia un gran lastre en mi vida, una persona que hacia que yo mismo fuese incapaz de seguir creciendo, por la cual me había obsesionado. Se llamaba Ainhoa, cuando la conocí, acababa de cumplir 23 años, ella con solo 18 años, tenia mucha más picardía que yo, y eso se notaba en su comportamiento y en la forma que jugaba a sus conmigo a sus anchas, como si fuese un muñeco.
Era su juguete, pero no un juguete sexual por desgracia, que era por lo que yo me moria de ganas de ser, sino simplemente su “amigo”, ese chico que no la atraía sexualmente, y que solo estaba para escucharla cuando le hacia falta desahogarse y llevarla la razón. A pesar de su juventud ya era toda una experta en el arte de la manipulación, además lo hacia de forma totalmente inconsciente (esto es a algo a lo que se acostumbran todas las mujeres), y yo era el que aceptaba voluntariamente el rol de que ella era el premio, poniéndola siempre por encima de mis intereses. Básicamente estaba haciendo el pardillo…
Fue una de las monoítis que más me ha marcado, y que fue vital en mi evolución como seductor. ¿No sabes que es tener monoítis? No te preocupes, te lo explico. Es cuando sientes obsesión por una mujer con la que no has tenido nada. Se produce con una chica en particular, en la cual has invertido una cantidad grandísima de energía y tiempo, y por la que no has sido correspondido, y a pesar de eso, sientes la necesidad de estar con ella, y de ganar su aprobación y su atención a costa de ser manipulado, y no ser objetivo ante su comportamiento. Así era como definían los seductores la monoítis, y a todos los hombres nos ha sucedido alguna vez a lo largo de nuestra vida. Es una sensación agobiante cuando la chica que pasa de nosotros, y de la que no podemos evitar sentir algo muy especial, sin saber realmente por qué, y nos es imposible apartarla de nuestros pensamientos, y al final lo único que conseguimos con ella, es seguir metiendo la pata una y otra vez.
Pero para conocer la historia de Ainhoa, y como surgió esta tremenda monoítis tenemos que remontarnos unos días después de mi 23 cumpleaños, aún no conocía la existencia de la Comunidad de seductores, ni que la seducción se podía estudiar, y mucho menos me había planteado nunca, que yo pudiese tener un problema en relación a mi éxito con las mujeres, porque pensaba que las cosas eran así porque tenían que ser de esa manera, como había sido siempre.
Era principios de Septiembre de 2007, la primera vez que oía hablar del barrio de Huertas, nunca había ido por esa zona de fiesta hasta el momento, casi siempre había ido a grandes discotecas, en las que pasaba la noche hasta el cierre, los “pubs” eran algo nuevo para mí, pero estaba dispuesto a arriesgarme y lanzarme a la aventura. Nos costo bastante encontrar algún sitio decente, pasamos más tiempo pateando la calle que en los locales, estábamos muy perdidos, íbamos de un lado para otro, indecisos y sin saber donde entrar, no conocíamos nada…
Serían cerca de las dos de la madrugada, cuando pasamos por la calle Echegaray, nos dimos de frente con un cruce donde se encontraban dos locales juntos, a un lado La Gramola, con una fachada morada, y al otro el Sol y Sombra, con colores oscuros y mucho glamour. Teníamos que decidirnos por uno u otro, se iba haciendo tarde, y ya estaba harto de patear la calle sin rumbo fijo, me encontraba algo desanimado, y si la cosa seguía así no tardaría mucho en rendirme e irme a casa.
Estuvimos debatiendo sobre cual sería la mejor opción, y la verdad es que no recuerdo el motivo, pero nos decidimos por La Gramola. Nos pusimos a la cola y entramos. Estaba lleno de gente y hacia un calor sofocante, a diferencia de la calle en la que hacia bastante fresquito, el local era un horno, en parte agradable, pero en el fondo resultaba agobiante. Nos quitamos los abrigos y después de un vistazo rápido buscando candidatas para ser seducidas, nos dirigimos directamente a la barra, acompañado por Jorge y los demás. Nos hacia falta tomar unas copas para empezar a animarnos, y así fue, después de un par de copas, ya estábamos contentos y de nuevo con energía para conocer mujeres. Jorge fue el primero en actuar, mientras que Pinchi y yo le seguíamos pasando a empujones entre la gente del sitio, intentando encontrar un grupo de chicas que mereciese la pena. En menos de un minuto, ya habíamos quemado la parte de arriba de La Gramola, solo había un par de grupos de chicas solas bailando, pero no parecían muy accesibles, nos metimos infiltrados como pudimos en su grupo para intentar bailar con ellas, pero solo recibimos indiferencia de su parte, ninguna quiso bailar con nosotros, la cosa no pintaba nada bien, yo me estaba orinando y no aguantaba más, tenia que bajar al baño, que estaba en la planta de abajo.
Bajar al baño fue clave, no nos habíamos dado cuenta de que el local tenia dos plantas, y todavía no habíamos bajado a la de abajo. Mientras bajaba por la escalera, me fue imposible no centrar mi atención en el grupo de cinco chicas que había en medio de la pista montando un escándalo, bailando, riendo y llamando la atención, de los que las rodeaban, se apreciaba a distancia que también llevaban unas copitas de más. Acaban de ser seleccionadas oficialmente como mi objetivo de la noche, tenia que ir a por ellas si o si, a primera vista parecía un objetivo sencillo por su estado de embriaguez. Primero entre en el baño, ya no aguantaba más, tome aire un par de veces y salí de nuevo donde se encontraban, que ni se habían fijado por un segundo en mi, estaban completamente a su royo, divirtiéndose como locas entre ellas.
En ese momento ni me acorde de donde estaban mis amigos, cegado por mi instinto alcohólico-sexual, y mi único objetivo era entrar a formar parte de ese grupo de chicas tan animadas, y lo hice a la antigua usanza, como llevaba haciéndolo toda la vida, me puse entre dos de ellas, por donde encontré un hueco para colarme, y me puse a hacer el tonto y a reírme con ellas como si nada. Creo que no se dieron cuenta de como me había colado en su grupo, parecían más borrachas que yo incluso, y pensé que jugaba con ventaja. Una de ellas, estaba algo rellenita, y tenía unos pechos que resultaba imposible no fijarse en ellos, y sabedora de sus atributos, los mostraba con un sugerente escote. También había una chinita, muy delgada y morena, que era una de las más guapas del grupo, otra tenia aparato de dientes, y era la más alta de todas, una de ellas tenia cara de pocos amigos, y parecía que iba a darme un tortazo en cualquier momento, pero la que más me gusto fue una morena, un poco más bajita que yo, de pelo liso, con ojos verdes, y que tenia mucho desparpajo, no es que fuese especialmente guapa, la verdad es que era del montón, pero tenia algo que me atraía muchísimo, no sabría definir que era en concreto pero el conjunto me gustaba, además me pareció de lejos la que podía ser más asequible, y la verdad es que fue la que más caso me hizo, para mi posterior desgracia…
Yo tampoco era tonto, y era de los que siempre iba a lo fácil si lo veía claro, me alejaba de las que no me hacían ni caso, y me pegaba a las que me daban un poco de coba, entendía que cuando una chica te hacia un poco de caso, es que al menos algo le gustabas y si te lo currabas tenias opciones a enrollarte con ella, eso era todo lo que sabia sobre seducción hasta el momento. La chica se presento como Ainhoa, era de Madrid, muy cerca de mi casa, casi éramos vecinos, y estaba todo el rato sonriendo y jugando conmigo, no paraba ni un momento quieta. En ese momento ponían reggaeton, recuerdo que la canción que sonaba era la de “Noche de Sexo” que cantaban Wisin y Yandel con Aventura, era un tema que estaba muy de moda, y sonaba mucho en esas fechas, el reggaeton llevaba poco tiempo en España, y las chicas no tenían ni idea de bailarlo, lo único que hacían era calentar a los chicos, yo tampoco, solo de acércame lo máximo posible a las chicas, con la excusa del reggaeton, que me venia como anillo al dedo.
Yo la cogi de la cintura para bailar, y ella se movía de un lado para otro, moviendo la cadera y pegándose mucho a mi, yo estaba como una moto, no sabia para donde moverme, solo disfrutaba del tacto y de la compañía de Ainhoa, que cada vez me estaba provocando más y más. A las amigas no pareció importarles mucho que estuviese tan pesado con ella, estaban a su bola y no nos molestaron en ningún momento, quizás viesen que no eran una “amenaza”, o ellas sabían algo que yo no sabia…
Me moría por besarla, no aguantaba más, con esos bailes tan calientes se me estaba yendo la cabeza completamente, pegué mi mejilla a la suya e intente buscar su boca para besarla, olía mucho a alcohol, y no estaba muy seguro de si era por ella o por mí. Cuando intente besarla, aparto la cara hacia a un lado, y mi boca beso el aire, donde hace un momento había estado su boca. “¡Me hizo la cobra! ¡Mierda!” pensé, yo creía que ya estaba todo hecho, pero no, seguíamos bailando pegados, los dos íbamos contentillos… ¿Pero por qué me quitaba la cara y no me dejaba besarla? Volví a intentarlo cuando ella me dijo.
- Lo siento, no puedo…es que tengo novio.
Fue como un puñetazo en el estomago, me quede sin aire por un momento, estaba provocándome bailando como una calentorra ¿y ahora me decía que tenia novio? Debía de ser una broma, que saliese ya la cámara oculta y el presentador por favor. En ese momento, comprendí el motivo por el cual las amigas no nos molestaban, ellas ya sabían que tenia novio, y que no iba a hacer nada más que jugar un poco conmigo, el pardillo de turno, como lo podía haber hecho con cualquier otro que se hubiese acercado antes que yo. Era el afortunado “desafortunado”, estaba muy claro que esa noche no me enrollaría con ella. La ilusión se había apagado casi al completo, y me sentía bastante chafado, porque realmente me gustaba, había algo en ella que me atraía mucho, era una chica diferente.
Acepte mi derrota, y solo hice lo único que podía hacer en ese momento, (y aquel fue mi gran error), el no marcharme con mis amigos, y quedarme a hablar con ella. Había sido tocado y hundido en menos de un minuto, y en vez de levantar un poco mi orgullo y dignidad, volviendo con mis amigos para continuando con la noche, me amargue voluntariamente y me quede allí con ella, como un calzonazos a escucharla. Había algo de mí que me impedía irme, que se conformaba simplemente con hablar, ya que los besos no serían posibles. Me contó cosas de su novio, de sus estudios, de sus amigas, por donde salían de fiesta, que música le gustaba, y un montón de trivialidades que poco me importaban, lo único que recorría mi mente era la imagen de los dos, comiéndonos las bocas apasionadamente.
Poco quedaba por hacer allí, en la planta baja de La Gramola, tenia que irme cuanto antes, había perdido el tiempo, pero me resistía a irme de vacío, sin nada entre las manos.
- Oye Ainhoa, yo tengo que irme ya, voy a buscar a mis amigos que andan por ahí arriba.
- Vale…bueno ha sido un placer, un besito niño – Nos despedimos con un par de besos en la mejilla, y ya se estaba girando para reunirse de nuevo con sus amigas, cuando una parte de mi se arrastro como un perro todavía más, y quiso sacar algo de toda aquella inversión de tiempo, por misero que fuese de ese primer encuentro con Ainhoa.
- Ey, ¡espera un momento! - ella se giro de nuevo hacia mi con cara de sorprendida. - ¿Sí?
- Mira, me has caído súper bien, y me pareces una tía muy simpática, no se si te apetece darme tu Messenger o tú teléfono, y seguimos hablando otro día – De perdidos al río, era jugársela todo a un número.
- Bueno, toma, apunta mi móvil – lo apunte en mi teléfono y se lo enseñe para ver si estaba bien. - ¿Así esta bien? – Ella dijo que sí, y nos volvimos a despedir nuevamente, esta vez si me fui a buscar a Jorge y a los demás.
Era un simple teléfono, no era mucho, pero para mí en ese momento, era como haber encontrado un oasis en el desierto, me daba esperanzas, aunque todavía no sabia que serían “falsas esperanzas”. Encontré a estos arriba, acabándose una copa y solos, me contaron que no habían tenido mucha mas suerte que yo, habían intentado un par de acercamientos a varias chicas, pero sin éxito. A pesar del fracaso, me sentía contento, porque había conseguido el teléfono de Ainhoa, que me encantaba, y aunque tenia novio, me negaba a perder el contacto con ella por completo, quien sabia, quizás si seguía currándomelo podría conseguir algo. Era hora de volver a casa.
2º Mi monoitis con Ainhoa; Intentando seducirla
Descarga mi nuevo Libro SEDUCCION ELITE
Mi nuevo libro SEDUCCION ELITE estará disponible en Mayo de 2012. Introduce tu nombre y email si quieres ser el primero en descargarlo
4 Comentarios AÑadir Comentario
Deja un comentario
Pero… ¿Quién soy yo?
Audios Seducción y Superación
Comentarios recientes
- Xavi en Nuria Martin, autora de SEDUCCIÓN ÉLITE
- Nuria Martín en Nuria Martin, autora de SEDUCCIÓN ÉLITE
- Nuria Martín en Nuria Martin, autora de SEDUCCIÓN ÉLITE
- Nuria Martín en Nuria Martin, autora de SEDUCCIÓN ÉLITE
- Nuria Martín en Nuria Martin, autora de SEDUCCIÓN ÉLITE


Este relato, creo recordar que hablaste de ella en el libro, puedo equivocarme tambíén, Si es asi o no me gustaría saber el final de la historia y de la que hablas en el libro también, recuerdo que al final cayo en tus encantos, pero lo dejaste asi, sin decir nada más.
Un abrazo ^^
Buah!! Me lo veo venir en la segunda parte…
A mi me pasó algo parecido, hasta que un día por fín te das cuenta (y cuesta mucho). Pero esto ya nunca más por supuesto, hay que aprender primero a valorarse y quererse a uno mismo. No hay que perder el tiempo en gilipoyeces del estilo.
Sí hay segunda, y tercera parte…ahora lo leo y sonrió, pero fue un infierno os lo aseguro, no recuerdo haberlo pasado tan mal con una tía. Si aparece en mi libro Secretos de un seductor, pero de pasada, todo esto la editorial no lo publico, pero yo lo comparto con vosotros, porque mi objetivo no es vender libros, sino compartir mi experiencia y escribir que es lo que me apasiona, un abrazo!
que rallada d historia me paso lo mismo aunqe no t lo creas
conoci tu libro d pura casualidad leyendo el magacine justo despues d haberme pasado algo parecido por enero d este año con una amiga del cole q es mi vecina tambn
acabo tan mal la cosa y la cague tanto q me senti un inutil nunca me habia pasado y tu libro me habrio los ojos y lo vi como la unica salida para salir a flote y ahora despues d menos d un año conozco muxas cosas sobre seduccion q no sabia ni q existian y estoy viendo a ver si lo intento d nuevo cn la xica con todo lo q se aunqe se q no es nada ya q no llevo ni un año pero weno espero tener suert
muxas gracias david por ayudar a tantos xavales q han pasao por situaciones como la tuya un abrazo