11
2011
Mi primer sargeo
El día 12 de Octubre de 2007, llego el momento de mi primera noche de sargeo, no fue por la zona de Huertas, por la que muchos seductores se movían, sino que fuimos al Opción Noche, en Alcorcón, y en breve sabrás el motivo del cambio de planes. Se acercaba el fin de semana, y mientras que iba camino a casa, empezó a sonar mi móvil, al mirar la pantalla casi me caigo de la sorpresa, me estaba llamando “Ainhoa Intimissimi”, la había puesto lo de Intimissimi porque trabajaba como dependienta en una de esas tiendas donde vendían ropa interior y lencería para chicas.
Se corto la llamada, parece que solo me había hecho una llamada perdida, “¿No era capaz de gastarse dinero en una llamada o un mensaje?” pensé, pero como buen frusco que era la llame al momento, me corroía por dentro la curiosidad de saber el motivo de esa pequeña muestra de interés por su parte. Me cogió el teléfono casi al instante, demostrando que era cierto quería que fuese yo el que llamase y me gastase el dinero, yo seguía en mi línea…
- ¡¡Hola!! – dijo Ainhoa con entusiasmo.
- Hola, he visto que me has dado un toque, y te llamaba para ver que querías…
- Sí, es que solo tengo saldo para dar toques, te iba a decir que esta noche voy a salir con estas, y vamos a ir por el Opción, y como me dijiste el otro día que tu habías ido con tus amigos una vez, pues te avisaba, por si os apetecía quedar con nosotras. – No daba crédito, Ainhoa diciéndome a mi de salir de fiesta juntos, sus amigos, con mis amigas, era un plan perfecto, un momento ideal para intentar algo con ella ya que por Messenger, evidentemente iba a ser físicamente imposible.
- Bueno, ehh…no lo se todavía, porque habíamos dicho de ir por Huertas, déjame que hable con estos, y te mando un mensajillo a ver que hacen, y ya lo vemos, ¿vale? – Era mentira, yo realmente me moría de ganas por quedar, iba a hacer todo lo posible por convencer a mis amigos y que cambiasen de planes.
- Vale, pues me mandas un mensaje con lo que sea y me dices, ¡besos guapo! – Y colgó.
Yo me quede con el teléfono pegado a la oreja, unos segundos más, disfrutando del momento y de la alegría que me producía la posibilidad de verla de nuevo en persona, a pesar de que ya casi me había resignado a ser tan solo su amigo. Tenia que llamar urgentemente a mis amigos para informarles del cambio de planes, ya que habíamos hablado durante la semana que iríamos a Huertas. Después de discutirlo un poco con ellos, vendiéndoles la moto de que las amigas estaban muy buenas, que eran súper simpáticas, y asegurándoles que les debía una accedieron a regañadientes, con la amenaza de que si la cosa salía mal, me echarían de comer a los perros. No me importaba, lo único que me importaba era volver a ver a Ainhoa por encima de todas las cosas, mi monoitis que llevaba unos días relajada volvía a tomar fuerzas.
La envíe un sms, diciéndole que sí, que íbamos a ir al Opción, y que cuando estuviesen por allí me diesen un toque y las llamaba para encontrarnos. Yo era puro nervio ese día, me duche, me arregle, incluso rece para tener suerte esa noche, y me fui para el metro de Colonia Jardín, donde había quedado con Jorge y los demás. A final solo íbamos a ir Jorge y Chisco, mi profesor de capoeira (al que le había dejado la novia hacia tan solo unos meses) y yo, los tres mosqueteros a la aventura, y solo uno de ellos nervioso, a pesar de tener conocimientos básicos para no cagarla esa noche.
Fuimos en el coche de Jorge, aparcamos en el parking y nos dirigimos a la entrada del Opción Noche, no sabia a que hora llegarían ellas, por lo que no dejaba de mirar cada dos por tres el teléfono, a ver si tenia alguna llamada perdida de Ainhoa o si tenia cobertura en el móvil. Cerca de las doce de la noche recibí la llamada perdida esperada, y en ese momento me acojone un poco, pensé “y si me dice que no puede venir…” esperaba con todas mis fuerzas que no fuese así. La llame al momento.
- ¡¡Buenas!! Ya estamos aquí - dijo con su habitual energía.
- Genial, nosotros ya estamos dentro, enfrente de la entrada, delante del Palatino.
- Ya vamos, esperadnos un minuto – Y colgó la llamada.
Las estábamos esperando, mirando hacia la entrada, mientras veíamos a grupos de chicos y chicas entrando en el Opción Noche, allí llego ella, llevaba unos pantalones vaqueros anchos, bajos de cintura, una blusa negra de tirantes y manoletinas, lo que la hacia más bajita que el ultimo día que nos habíamos visto, tenia el pelo recogido en una coleta, que llevaba hacia un lado, junto a ella iba una chica latina rellenita con mucho pecho, pelo largo y liso, la reconocí como una de las amigas con las que estaba el día en el que nos conocimos en La Gramola, nos la presento como Yuli, era colombiana y trabajaba con ella en el Intimissimi.
Mis amigos pusieron caras de que no les hacia mucha gracia el plan, yo les había dicho que vendrían varias amigas y al final solo habían venido dos chicas para tres chicos, vaya encerrona. Ainoha me confeso que sus amigas no habían venido porque les había surgido otro plan con unos amigos a ultima hora, y ella había decidido venir al Opción con Yuli, que había sido la única que la había querido acompañar, porque ya había quedado conmigo y no quería dejarme tirado. Me tome eso como una muestra de interés por su parte, la de no irse con sus amigas dejándome tirado, y venirse conmigo de fiesta, parecía que la cosa al final no iba a salir tan mal.
Entramos en algunos locales donde estuvimos hablando, tomando unas copas y bailando. Los bailes con Ainhoa siempre fueron muy calentitos, imposible permanecer impasible, a ella le encantaba provocarme, era totalmente consciente de lo mucho que me gustaba, y parecía disfrutar haciéndome sufrir. No se si quería darme celos y llamar más todavía mi atención, pero a veces también bailaba con mis amigos, y no podía evitar sentirme celoso, aunque ella no fuese nada mío, yo le había dado demasiada importancia, haciéndola parecer algo de mi propiedad cuando no lo era en absoluto. Su amiga Yuli, estaba algo aburrida, ninguno le habíamos mucho caso hasta el momento, ya que yo solo tenia ojos para Ainhoa, y estaba quemando todos mis cartuchos para intentar seducirla, mientras que mis amigos Jorge y Chisco, se divertían a su bola, haciendo el tonto entre ellos o intentando conocer a otras chicas de los locales por donde nos estábamos moviendo.
Me acerque a ella, y comenzamos a charlar, la verdad es que me daba un poco de pena, no por ella, sino de la situación, había venido solamente para acompañar a su amiga y la habíamos dado un poco de lado, no me parecía justo, y aunque físicamente no me atraía demasiado, sus impresionantes pechos era algo a tener muy en cuenta. Después de unos minutos hablando, mi opinión personal hacia ella fue cambiando, y mi mirada paso de su escote, a su cara, incluso nos reímos bastante sobre algunas cosas que me comento de su trabajo y sobre Ainhoa, de la cual yo intentaba sacarle la mayor información posible. Ella me dijo que si me apetecía bailar salsa, y yo le respondí que la verdad es que no tenia mucha idea y que me daba un poco de vergüenza hacer en ridículo. Me cogió de la mano y me saco a la pista.
- Es sencillo, mira, tú solo sígueme, y disfruta de la música – me dijo Yuli.
- Lo intento, de verdad, pero esto es muy complicado – parecía un pato mareado intentando bailar salsa comparado con ella, que bailaba genial, se notaba la sangre latina corría por sus venas.
- Mira, no vas tan mal, lo estas pillando rápido ja ja ja – se reía de cómo lo hacia, pero no era ninguna burla, se lo estaba pasando realmente bien y yo había empezado a cogerle el gustillo al baile.
Quería bailar bien, porque sabia que Ainhoa nos estaba observando fijamente todo el rato, quizás fuesen celos, no estaba seguro, pero ya era menos que nada. Después de bailar un par de canciones la música cambio de registro, cortándonos el royo por completo, momento que aprovecho Ainhoa para acercase a nosotros, cogerme del brazo bruscamente y apartarme a un lado.
- ¿Te gusta Yuli? – la pregunta me pillo totalmente desprevenido.
- ¡¡¿QUÉ?!! No, no, que va ¿Por qué lo dices?
- No se, te he visto ahí bailando con ella muy a gusto, y pensé que te gustaba…
- Para nada, me parece una chica muy maja, pero no es mi tipo – ella puso cara de no quedarse muy convencida con mi contestación.
Después se quedo mirándome a los ojos, con cara de niña buena, como si yo hubiese hecho algo malo, ¿de que iba? Esto me recordaba al famoso dicho de “ni come, ni deja comer”. No quería nada conmigo, pero si veía que podía tener algo con otra chica se lo tomaba a mal, no sabia como encajar eso, intente quitarle importancia al asunto, y hacerla un poco más de caso a ella, no se fuese a tomarse la venganza por su mano con otro chico delante mía solo para pagarme con la misma moneda. Estuve frusqueando bastante el resto de la noche, me pegaba todo el rato a ella, no quería que se me escapase ni un segundo, bailamos muchísimo, muy pegados, ella provocándome todo el rato, mis pantalones estaban apuntito de explotar, un autentico sufrimiento. Teníamos las caras muy pegadas, y ella se reía divertida, intente besarla varias veces, pero ella no dejaba de apartar la boca en el último momento, era toda una experta en hacer “la cobra”.
Estaba desesperado, esa chica estaba jugando conmigo como un muñeco, y yo no conseguía apartarme y mandarla a la mierda, estaba pegado a ella, como un chicle a la suela de un zapato. Tenía una necesidad enorme de atención y aprobación por su parte, de una chica que en realidad no era gran cosa, pero que se había convertido en un reto para mí, en algo personal. La noche iba tocando a su fin, y yo ya estaba agotado, tanto de la fiesta como de sus constantes evasivas, por lo que decidí pasar de ella y tirar la toalla, ya era suficiente por aquella noche, ¿no quieres nada conmigo? Pues nada entonces, paso.
Acepte mi nueva derrota (otra más al casillero de fracasos con este chica), y estuve el resto de la noche a mi bola, bailando con su amiga, con mis amigos, ignorándola lo máximo posible. En ese momento no entendí nada, pero ella cambio su actitud hacia mí, y fue la que se acerco para bailar conmigo por primera vez en toda la noche, ella acababa de dar paso hacia mí, y lo que me descoloco totalmente, fue cuando ella acerco su boca a la mía, y cerró los ojos esperando que la besara. Había pasado algo, que hice de forma inconsciente, en mi comportamiento y mi actitud que la había hecho reaccionar de una forma sorprendente…
Fue el momento más crítico de la noche, el momento clave, lo que llevaba días esperando, incluso hasta soñando, delante mío estaban sus labios al alcance de los míos, su cabeza ligeramente alzada hacia mi, y sus ojos cerrados esperando, era una clarísima invitación al beso, una especie de recompensa quizás por todo lo que me había currado esa noche, a mis intentos fallidos, a aguantar sus tonterías…solamente tenia que cerrar los ojos y juntar mis labios con los suyos, y lo habría conseguido, tendría el ansiado premio que tanto estaba buscando.
Pero el beso no llego. No se que fue lo que me paso, no pretendía hacerme el duro ni nada por el estilo, simplemente fue orgullo, un instinto básico y primitivo, y enfado al ser consciente de ser totalmente manipulado por ella, ¿Después de todo tenia que besarla cuando ella quisiera? ¿Iba a ser siempre así con todas las chicas en un futuro? ¿Una marioneta de las mujeres, por un simple beso o por llevármelas a la cama? No, ¡ni de coña!, no estaba dispuesto a permitirlo y a pasar de nuevo por el aro, había pasado ya demasiados años siendo voluntariamente un muñeco manipulable por las mujeres, una persona sin orgullo y dignidad, dispuesta a todo por un poco de atención femenina, pero algo había cambiado en mi aquella noche, las cosas empezaban a ser diferentes, a pesar de no ser consciente muy bien todavía del qué. Y aunque aun no conocía con exactitud el juego de la seducción, y no era capaz de ver las cosas que ven los seductores más experimentados, y mi éxito con las mujeres era casi nulo, una oleada de orgullo,nació de mí, y contra mi voluntad, aguante como pude el impulso de besarla. La cara que puso cuando abrió los ojos al ver que yo rechazaba la oportunidad de besarla no tenia precio, es una imagen que nunca olvidaré, la cara de incredulidad y enfado al mismo tiempo, como cuando un futbolista tiene el gol en sus botas a puerta vacía y lanza el balón a la grada.
Me sentí realmente bien, más que bien, era consciente de que había perdido mi gran oportunidad, el beso había estado ahí, a nada de mi boca durante menos de un segundo, pero por primera vez en mis veintitrés años de vida, tuve elección, la elección de elegir hacer o no hacer algo, el tan ansiado control sobre mis relaciones. Fue el punto y final de mi etapa como frusco y el comienzo como seductor. Cuando tuve que elegir que hacer, no la bese, es cierto, pero me sentía muy satisfecho más que si la hubiese besado, porque besarla hubiese implicado claudicar, clavar en el suelo la rodilla de nuevo y ponerme por debajo de ella una vez más, aceptando que era el premio, cuando no había hecho nada para ganárselo.
Con ese gesto pareció ofenderse mucho conmigo y a partir de se momento le entraron muchas prisas por irse a casa, me dijo que era muy tarde y que estaba cansada. Nos despedimos en la puerta del Opción con dos besos, y debía estar bastante mosqueada conmigo porque que no me dio el abrazo al que me tenía acostumbrado cada vez que nos veíamos o nos despedíamos. Mis amigos me dijeron que les apetecía irse también a casa y así volvimos, Jorge y Chisco conversando sobre sus temas en la parte delantera, y yo con los ojos cerrados, apoyando la cabeza contra la ventanilla en la parte trasera disfrutando del dulce sabor del momento, y recordando la cara que se le había quedado a la pobre Ainhoa cuando no le di el beso, ¿Cuántos chicos hubiesen hecho lo mismo? Esperaba con todas mis fuerzas ser el primero, era mi forma de hacerme valer y devolverle los desplantes que me había hecho, me sentía satisfecho conmigo mismo y a pesar de haber frusqueado la mayor parte de la noche me acostaría con un buen sabor de boca…
8º Mi monoitis con Ainhoa; Satisfecho con mi primer éxito
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Muy instructivo Kike!
La verdad es que despues de leerlo se aprende una lección muy importante.
En el momento en que recuerdas o empiezas a recordar quien eres, todo cambia. Te empiezas a divertir y las chicas empiezan a venir
La duda que me asalta es la siguiente. ¿Orgullo – Ego? Hasta que punto debe estar presente.
Saludos y una saga muy interesante
Holmes
En este caso fue mi primer éxito desde que descubrí la existencia de la Comunidad de seductores, y para mi el éxito fue darme cuenta de que había luz al final del túnel, que no todo estaba perdido y que las cosas podían ser diferentes. Yo no voy a definir si fue orgullo o ego en ese momento surgió así, fue un tiro y afloja donde yo estaba apunto de caer y al final pegue un empujón mas fuerte que ella y me lleve el gato al agua, pero no le doy más importancia de la que tuvo.
Genial!!!!, como los anteriores articulos ^^
Me gusto muchisimo este articulo nunca habia comentado aqui pero este articulo se merece todos los aplausos despues de haber leido todos estos articulo sobre Ainhoa me daba como rabia ver por todo lo que pasabas con ella me senti identificado y aunque yo todavia este comenzando me gusto mucho como termino esa noche tuya es mas hasta yo me senti con esa cierta sensacion de orgullo que describes cuando lei lo ultimo del articulo. Se debe de tener mucho control para no haberla besado despues de todo lo que habias esperado ese momento pero se puede ver por lo que dices que valio mucho la pena haberse negado a tan anhelado momento.
Tan sorprendido estoy que una vez que termine de leer el articulo de una vez me pase a comentarlo se que se puede sonar muy resentido el articulo pero que uno de frusco le pueda pasar algo asi con la mujer que una tanto quiere se debe sentir mucho alivio. En fin no es que odie a las mujeres pero tambien les debe tocar la misma dosis que ellas nos aplican de vez en cuando aunque nunca he tenido novia no le voy a negar que me dan muchas ganas de saber que se siente tener a una mujer que lo quiera a uno de la misma manera que uno la quiere a ella.
De haberte conocido en ese tiempo y saber todo eso yo te hubiera hecho fiesta jajajaja no mentiras pero de todas maneras te felicito por no haber caido en el juego de ella eso es todo lo que te queria decir.
Atte: un admirador de Colombia
Muy buen post, me identifico mucho David, y creo que lo que la hizo cambiar fue el ver que la ignorabas, y le hacias mas caso a su amiga, antes solo queria llamar tu atencion y ver hasta donde llegabas en su juego, pero al ver que pasaste de ella y que podias salirte pues decidio lanzarse… Una gran movida. Saludos desde Rep. Dominicana.
Me he quedado muy enganchado con esta serie de posteos. Es genial que puedas compartir tus experiencias de una manera tan natural. Lejos estoy de ser un Aven, pero me he dado cuanta lo susceptibles que son las mujeres cuando pierden el control de la situación y no son el premio. Ahora veo de manera cómica reacciones que tuve en el pasado.
En mi caso no me negué a besar a una chica, sino a acostarme con ella y la terminé dejando, principalmente porque había insultado a mis amistades y criticado el hecho de que yo siguiera mis pasiones. Es irónico que aún no deje de acosarme, y que luego de eso otras “mágicamente” me presten atención.
Saludos y paz para todos.