jul
17
2011

Intercambio de roles

Recogimos a Ainhoa y decidimos salir por la zona de Huertas, donde quizás algo estuviese abierto. Íbamos a ir a bailar un domingo por la noche, jamás había hecho algo así, pensaba que los locales solo abrían los viernes y los sábados. Y aunque eso no era del todo cierto, la verdad es que por ser domingo muchos sitios estarían cerrados. Nos pusimos rumbo a Huertas, las dos Ainhoas charlaban animadamente en la parte trasera del coche mientras Bruno y yo aprovechando la música que llevaba puesta, y que desde atrás no podían escucharnos, hablábamos sobre cual seria nuestro siguiente paso, ellas no parecían darse cuenta de nada de lo que decíamos, Bruno iría a por mi amiga y yo iría a por Ainhoa, estaba todo dicho, ahora solo faltaba lo más difícil, hacerlo y conseguirlo.

Aparcamos fácilmente por la zona  ya que al ser domingo, había más sitios libres que el viernes o el sábado, en los que solo se podía aparcar en parking. Dimos varias vueltas buscando algún pub al que entrar, pero nos llevamos un chasco al ver que la mayoría de ellos estaba cerrados.

Andamos hasta casi llegar a la zona de Alonso Martínez, donde por casualidad encontramos un local abierto y que tenia pinta de ser de los pocos que encontraríamos por la zona, no lo dudamos y entramos para adentro. En el local había más gente de la que esperábamos para ser domingo por la noche, al parecer si había gente que salía a tomar algo aquel día. Estudiantes y sobre todo parejas tomando algo y charlando. El pub era alargado y estrecho (no recuerdo el nombre porque ni me fije) como la mayoría de los que te podías encontrar por esas zonas de marcha. Entramos hacia el fondo del local y después de pedir algo de beber (por aquella época todavía me clavaba algún cubata de vez en cuando, más por hábito que otra cosa) nos colocamos en frente de una cabina donde estaba el Dj poniendo música.

Ainhoa se mostraba un poco pasota conmigo, algo ya habitual y que no me sorprendía. Yo detrás y ella siempre escapando de mí, empezaba a cansarme de jugar al ratón y al gato. Hacia tan solo unas horas que había grabado a una chica en mi móvil mientras lo hacíamos en un cuarto de baño, y ahora estaba intentando llamar la atención de una chica a la que llevaba dos meses intentando ligarme, y con la que ni si quiera me había besado, era irónico y patético… Después de mi enfado inicial ella me había pedido que la cuidará, que solo venia con la condición de no dejarla sola ni un momento, y es lo que estaba haciendo todo el rato, pero me di cuenta de que tenia que cambiar radicalmente de estrategia urgentemente, si no quería acabar otra noche más como solían terminar siempre con Ainhoa, cada uno en su casa. Bruno no bailaba y mi compañera Ainhoa estaba algo seria y aburrida, me di cuenta que desde que habíamos quedado con Ainhoa, no le había prestado nada de atención a mi amiga y había pasado bastante de ella, no me pareció nada justo porque me llevaba súper bien con ella y siempre había sido muy maja conmigo, se me ocurrió la idea de bailar un rato juntos.

Ese momento fue clave y empecé un nuevo despertar en mi, aquella madrugada, por primera vez desde que descubrí la Comunidad de Seducción, vi el “juego” del que hablaban otros seductores, todas esas cosas que estaban ahí delante de nuestros ojos, y que la mayoría de hombres nunca habíamos visto, eso que solo saben apreciar de forma innata un grupo muy recudido de hombres, los que en la Comunidad llamábamos naturales. Y lo que vi no fue algo físico, como cuando miras un objeto material, fue la sensación mas rara de mi vida, es como ver algo que hace un momento no veías y no parecía estar ahí, no puedo describirlo porque es indescriptible, algo que no se ve solo con los ojos sino que se siente dentro de ti como un sexto sentido, lo que los seductores llamaban “ver el Juego”, una especie de lucha invisible entre hombres y mujeres apenas apreciable, en la que existen unas reglas no nombradas, y si desconoces esas reglas estas fuera del Juego. Quizás ahora que empezaba a conocerlas me iba haciendo más consciente de su existencia, estaba viendo por primera vez estas reglas, estaba viendo “el Juego”.

Me di cuenta rápidamente al ver la reacción de Ainhoa, al verme bailando con mi compañera de capoeira, me recordó al momento en el que me acerque demasiado a su amiga Yuli en el Opción fue instantáneo, le cambio la cara completamente, antes sonriente ahora muy seria y como enfadada, tenia un brillo en los ojos que no había visto hasta entonces, no eran simplemente celos, su postura corporal con las piernas ligeramente abiertas y los brazos cruzados sobre su pecho, como una niña enfadada a la que sus padres le han prohibido algo. ¿Qué estaba pasando? Y lo tuve todo muy claro, me vino a la mente lo que había leído en el libro de Mario sobre el tema, se llamaba “Preselección”, era algo que sucedía en todas las mujeres inconscientemente, cuando percibían que habías sido seleccionado antes por otra mujer automáticamente daban por sentado que eras un tío apto, ya que deberías tener algo que había atraído anteriormente a esas mujeres, era una forma rápida de desmarcarte del resto de hombres, y darte un gran valor. No me lo podía creer, en ese momento tenia ganas de partirme de risa, todo cobraba sentido y se hacia tremendamente sencillo para mi, ¿Como podía haber estado tan ciego tanto tiempo? Antes jamás hubiese caído en algo así pero ahora era por primera vez en mi vida era consciente de lo que estaba sucediendo a mi alrededor, se estaba desarrollando el Juego como había pasado las anteriores veces con Ainhoa y con el resto de chicas con las que había tratado durante toda mi vida, pero esta vez gracias a poder verlo, tener el control de la situación me estaba ayudando a ganar la partida.

Mi amiga Ainhoa, la peluquera, se lo estaba pasando genial bailando juntos, riéndonos, incluso me dio un abrazo muy cariñoso, se veía que estaba a gusto conmigo, mientras que a la otra Ainhoa, parecía que de un momento a otro le iba a salir humo por las orejas, yo estaba disfrutando enormemente con todo esto, haciéndola sufrir y devolviéndola su propia medicina. También me di cuenta de que me había hecho una encerrona sin yo saberlo, me había engatusado con el gancho de que si salía esa noche tenia que estar todo el rato con ella cuidándola ¡como si le hiciese falta!, lo que me obligaba sin saberlo a aceptar la situación de protector, de estar detrás de ella en todo momento, aunque me puteara una y otra vez. Había cometido el error de aceptar como había hecho siempre con ella pensando que su petición de cuidarla significaba que quería algo conmigo, y ahora que ella veía que la situación no se estaba desarrollando como esperaba se sentía completamente incomoda y contrariada, y su reacción inconsciente no se hizo esperar…

Descubrí que la seducción es como la física, (acción-reacción), es decir, que todo lo que hacías tenia una consecuencia, si lo hacías mal o te equivocabas, estabas fuera de juego, pero si hacías algo bien, consciente o inconscientemente, ganabas. Ainhoa quería reclamar lo que consideraba suyo, era casi como una necesidad, necesitaba mi constante atención (que alimentaba su ego y su autoestima) a la que se había acostumbrado, la cual había perdido completamente en ese momento, y fue una situación similar que me recordó el breve momento en el que baile con su amiga Yuli en el Opción, cuando estaba ya harto de Ainhoa, y ella se puso a mi alcance durante unos momentos en tensión, sin yo comprender muy bien la situación y el por qué había pasado eso, y ahora con mi compañera de capoeira estaba forzando la situación mas que nunca, para llevar a Ainhoa al extremo, y lo había conseguido, por primera vez desde que nos conocimos se habían invertido completamente los papeles, ahora yo era la presa y ella era el cazador.

Ainhoa se acerco a mí por detrás y me cogió del brazo, apartándome literalmente de mi amiga, la cual se quedo con una cara bastante sorprendida ante esa reacción tan brusca e inesperada. Yo estaba alucinando, por primera vez en mi vida una chica que me gustaba me mostraba un interés tan descarado, que cualquiera que estuviese alrededor hubiese notado, tanto que era capaz de reclamar de esa forma lo consideraba suyo.

Puso conmigo la quinta marcha, Ainhoa iba a fuego y la cosa subió de temperatura, ahí ya se acabaron las tonterías y las insinuaciones, yo no había visto nada igual, bailábamos muy pegados, sentía su zona intima apretarse contra mi muslo, mientras que yo hacia esfuerzos sobre humanos para no parecer un salido, pero estaba muy a gusto con su contacto, tenia que reconocerlo era lo que deseaba, y la lucha interior que se desarrollaba dentro de mi era demasiado fuerte, por un lado deseaba cogerla entre mis brazos y comérmela a besos allí mismo, pero por otro sabia que me estaba probando a ver de que pasta estaba hecho, tenia que aguantar firme en mi posición de presa, por primera vez me había hecho el control de la situación, lo fácil era cagarla y meter la pata, ella estaba haciendo lo imposible por recuperarlo, no sabia hasta donde sería capaz de llegar Ainhoa para conseguirlo pero yo tenia que seguir tensando la situación lo máximo posible.

Ella juntaba su mejilla contra la mía y sentía el calor de su cara, no solo estaba caliente por dentro, su temperatura corporal también había subido, y aunque no me fije en la gente que nos rodeaba estaba seguro que éramos los que estábamos dando más la nota, bailando de esa forma tan sensual a la que Ainhoa ya me tenia acostumbrado. Pasaba su boca rozando mi cuello, poniéndome la piel de gallina y aumentando mi erección, ella estaba disfrutando tanto o más que yo de ese juego de provocación, nunca la había visto tan desatada conmigo, ¡era una sensación brutal!. Me miro a los ojos con una mirada muy picara, acercando su boca juguetonamente a la mía y cuando vio que iba a besarla se aparto un poco sonriendo, y me dijo.

- Espera, no te muevas… – Y así lo hice, me quede muy quieto con la boca entreabierta mientras ella me torturaba besándome en la comisura de los labios, yo sabia que era una trampa, el momento de la verdad, me estaba probando, quería saber cuanto era capaz de aguantar y ver quien cedía antes, ella estaba acostumbrada a ganar siempre pero esta vez, por suerte para mi, había aprendido que lo que hacia era un “Test”, algo que hacían todas las mujeres de forma consciente o inconsciente, para ver tu reacción, y si reaccionas como ellas esperan, ¡ZAS!…estabas fuera del juego. Ella estaba segura de que no aguantaría la tentación de sus labios tan cerca de los míos, de su calido aliento cerca de mi cara, y que giraría la cabeza de un momento a otro para intentar besarla y hacerme la cobra y dejarme otra vez a sus pies, y te aseguro que hacer eso era lo que más deseaba en el mundo en aquel momento, pero una parte dentro de mi me decía “por lo que más quieras, no lo hagas, si la besas, se acabo, y ella se habrá quedado satisfecha, de saber que vuelve a tener el control sobre ti”, decidí hacer caso a esa voz de mi nueva conciencia, aguantando como un campeón sus embestidas, sintiendo sus labios y su perfume tan cerca y accesible para mi como no había estado en todo este tiempo.

Después de varios intentos de hacerme caer en sus redes pareció darse por vencida, y el calentón que tenía paso a confusión, lo note en su ceño fruncido y su mirada, me miraba de arriba abajo sin entender nada, como el que ve a una persona desconocida por primera vez. Lo había conseguido, había superado su test, fui capaz a duras penas de aguantar firme en mi posición y no caer en su trampa, pasando en segundos de ser un chico solamigueado por ella a ser un posible amante…¿O quizás algo mas?

Estaba completamente seguro de que era la primera vez en la vida de Ainhoa en la que tenia que verse en una situación así, con un chico que no caía en sus redes a pesar de forzar casi al limite una fuerte tensión sexual, y te puedo asegurar que fue uno de los momentos más difíciles que había vivido hasta entonces con una chica, para mi era algo totalmente nuevo, tener el control aunque fuese solo por unos momentos. Mire a Bruno y a mi amiga , que parecían algo cansados, Bruno con su copa en la mano con la mirada distraída, y Ainhoa con cara de aburrimiento, no bailaban, estaban apoyados en la pared como dos desconocidos, sin hablar apenas entre ellos, no había química y ninguno de los dos hacia nada por disimularlo, a pesar de que Ainhoa y yo estábamos en nuestro pequeño mundo, desconectados del resto, tampoco era plan de ser mal educados, ellos eran mis amigos y decidimos que era buen momento para recogernos e ir para casa. Cuando salimos del local, las dos Ainhoas iban delante de nosotros, hablando entre ellas, Bruno y yo íbamos un poco más retrasados comentando lo que había sucedido.

- ¿Pero os habéis besado? – me pregunto Bruno con intriga.

- Que va tío, me decía que me quedara quieto, y te aseguro que era jodido aguantar. – dije resoplando al recordar la situación de hace tan solo unos minutos.

- ¿Y que vas a hacer con ella?

- Pues no lo se, creo que es mejor así, porque si la hubiese besado, la habría cagado – Bruno levanto los hombros extrañado, sin comprender como coño no la había besado, desde su punto vista mientras nos veía bailar pegados a mas no poder, y casi juntando las bocas, esa chica era mía, pero no era realmente así, Bruno aún no conocía el tema del sargeo y el juego de la seducción, no entendía mi nuevo punto de vista, ahora yo tenia una ventaja que él no tenia en ese momento, que era la de saber que había un juego de seducción, entre hombres y mujeres, y sobre todo empezar a verlo.

- Si quieres puedes llevártela al Zoraya, a mi no me importa, hay una cama supletoria. – Bruno estuvo ahí muy rápido, no me acordaba ya del Zoraya, donde hacia solo unas horas me lo había montado con mi amiga Maryta en el cuarto de baño.

- Bufff…la verdad es que sería la ostia…pero no se, es un poco directo decírselo, ¿no crees?

- Tu verás, pero si dice que sí, más claro el agua – Y tenia toda la razón, la situación requería una actuación drástica por mi parte, tenia que tener cuidado ahora que había ganado un poco de terreno, si me hacia demasiado el duro podría romper la cuerda y perder lo que había conseguido.

- Voy a pensármelo, y se lo digo.

Pero me lo estaba pensando demasiado, en el coche de camino a casa de mi amiga, no dejaba de darle vueltas al asunto, ¿Cómo podía decírselo?  ¿Directamente o inventar alguna excusa? , la verdad es que era una decisión complicada y a la vez demasiado importante para cagarla, llevaba dos meses currándomelo con Ainhoa, sufriendo cada vez que me dejaba con la miel en los labios, y la cosa no podía alargarse más, tenia que tirarme a la piscina sí o sí, pero ¿Y si me equivocaba y lo echaba todo a perder? Estaba realmente rayado y cagado de miedo a la vez, la responsabilidad era solo mía, y tenia pocos minutos para decidirme antes de que las dejásemos en casa, estaba seguro de que no habría otra oportunidad de oro como esta.

Llegamos a casa de mi amiga, y nos despedimos de ella agradeciéndole haber venido para conocer a Bruno, este le dijo que la llamaría para siguientes trabajos, cosa que luego no sucedió, ya que Bruno y yo no volveríamos a saber de ella hasta dos años después, pero eso es otra historia. Nos subimos al coche y pusimos rumbo a casa de la otra Ainhoa, estábamos a nada de su portal, las dos vivían muy cerca una de la otra, llegamos y ella se bajo del coche, Bruno y yo también bajamos para despedirnos, primero se despidió de Bruno, con dos besos y un “gracias por acercarme a casa”, después se acerco a mi y me dio un fuerte abrazo.

- Me lo he pasado genial esta noche, gracias – dijo Ainhoa abrazada a mi.

- Yo también – respondí con un nudo en la garganta, mi última oportunidad de hacer algo se desvanecía por momentos. Nos separamos y ella dijo.

- Ya nos veremos otro día…- y se dio la vuelta para ir hacia su portal. Yo tenia el corazón a mil por hora a punto de salirse de mi pecho y unas ganas de llorar tremendas, me acerque rápidamente a ella mientras buscaba las llaves en el bolso y la cogí por el brazo.

- Espera un momento Ainhoa…- me miro con cara de sorprendida, sin entender a cuento de que venia mi reacción, quizás pensó que iba a besarla o algo parecido.

- Ehmmm, ¿Te apetece dormir conmigo esta noche en el hostal de Bruno? – Las palabras salieron atropelladas de mi boca. – Él dice que no hay problema, tiene una cama supletoria, y hoy hace una noche muy fría, y no quiero dormir solo…

Ya estaba hecho, había mostrado todas mis cartas sobre la mesa y sentía que la había cagado por completo, allí estaba yo, delante de la chica que me tenía comiéndome tanto la cabeza y con la que me moría de ganas de dormir. El “NO” se estaba retrasando, cuando sucedió algo que trastoco todos mis pensamientos y me hizo suspirar.

- Vale – fue lo único que dijo Ainhoa, pero no necesitaba más, no podía créermelo, había dicho que “SÍ”, quería pasar la noche conmigo, me moría de ganas de lanzar un grito al aire pero tenia que guardar la compostura y contenerme.

- Bien… pues ¿Vamos? – Señalando el coche al que Bruno había vuelto a entrar, desde donde nos miraba con cara de no saber que estábamos hablando, pero cuando vio que Ainhoa y yo nos dirigíamos juntos al coche de nuevo su cara fue un poema, sabia que estaba muy contento de que lo hubiese conseguido. La vuelta fue de infarto, yo tenia un subidón tremendo por haber conseguido algo que daba por imposible, que Ainhoa accediese a pasar la noche conmigo, ¡y ni si quiera nos habíamos besado todavía!

Bruno, demostrando que era un amante de los coches y la velocidad, piso el acelerador del coche más allá de la velocidad permitida, pero al ser de madrugada, no había apenas coches en la carretera y llegamos al Zoraya en muy poco tiempo, con los corazones a mil por hora…

13º Mi monoitis con Ainhoa; Durmiendo juntos

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Descarga mi nuevo Libro SEDUCCION ELITE

Mi nuevo libro SEDUCCION ELITE estará disponible en Mayo de 2012. Introduce tu nombre y email si quieres ser el primero en descargarlo

He leido y acepto la politica de proteccion de datos

2 Comentarios AÑadir Comentario

  • Diosss esa primera “aventura” seria increible!! Si me he puesto en tu piel y casi me da algo. Cambiando los papeles con una amiga que tuve una vez y me hizo lo mismo, madre mia si en ese momento hubiera despertado habria sido la reostia!!
    Por cierto estoy enganchado a esta historia, cuando el sguiente capitulo del culebron de tu vida jajaja.
    Un saludo.

  • jejejej me alegro que te haya gustado, actualmente me acuesto con chicas como el que toma un vaso de agua, pero puedes ver que no fue fácil, mucho trabajo hay detrás y sobre todo recordar siempre que hace cuatro años acostarme con una mujer normal y corriente, no ningún pivón, me suponía meses y a veces ni lo conseguía, como puede cambiarte la vida…¡esto es una pasada!

Deja un comentario

Descarga mi nuevo Libro SEDUCCION ELITE

Mi nuevo libro SEDUCCION ELITE estará disponible en Mayo de 2012. Introduce tu nombre y email si quieres ser el primero en descargarlo

He leído y acepto la política de protección de datos

Pero… ¿Quién soy yo?

Audios Seducción y Superación