18
2011
Durmiendo juntos
Aparcamos justo en la puerta del hostal y nos bajamos del coche, el frío era realmente molesto en la zona norte de Madrid cerca de Barajas. En la entrada del Zoraya había una fuente que estaba completamente congelada, Ainhoa golpeo la superficie de hielo, rompiendo unos pedazos y con un trozo en la mano intento metérmelo por el cuello de la camiseta, lo tome como una buena señal, si tenia ganas de bromear y jugar, significaba que no habían aparecido los remordimientos, recordando que tenia novio y que yo tenia una novia ficticia, aunque ella no lo supiera.
Una vez en la habitación la cosa se tenso un poco, era una habitación pequeña, con una cama familiar y una cama supletoria pegada a la pared y un cuarto de baño. Ideal para una persona, pero muy pequeña para tres. Allí estábamos de pie, sin saber que hacer ni que decir, empecé a notar que la tensión que crecía en el ambiente, Ainhoa tampoco decía nada, hasta que fue Bruno el que rompió el silencio y supo leer la situación.
- Bueno, voy a ir un momento a echar gasolina al coche y a comprar algo de desayunar para mañana – Bruno no podría haberlo hecho mejor, yo suspire aliviado por la sensacional salida que había tenido, Ainhoa también pareció relajarse en ese momento.
- Hasta ahora – dijo Bruno mientras cerraba la puerta a sus espaldas. Estábamos solos, Ainhoa y yo, en la misma habitación de madrugada, era la primera vez que teníamos un momento de intimidad desde que nos conocíamos. Ella me miro a los ojos y se acerco despacio hacia mí, yo parecía una estatua, me había quedado paralizado y no era capaz de moverme del sitio, estaba clavado al suelo, pensaba que cuando llegase un momento como este sabría como reaccionar pero la verdad es que estaba completamente perdido. Tenia miedo de hacer algo que no debiera y cagarla, cuando Ainhoa coloco sus manos sobre mi pecho, humedeció sus labios con la lengua y mirándome a los ojos, muy lentamente acerco su boca hasta la mía para juntarlas el en que fue nuestro primer beso.
Me temblaban las piernas, no sabia si de excitación o de haber conseguido algo que ansiaba tanto, y lo increíble de todo es que había sido capaz de darle la vuelta a la tortilla, medio sabiendo medio sin saber todavía como funcionaban las cosas en la seducción para tener el control y que ella me besará a mi. Ese primer beso me supo a gloria, mi primer beso como seductor en practicas, sentir sus labios contra los míos, su sabor, el tacto de su lengua jugueteando con la mía, fue un beso muy dulce, pero acabo pronto, justo cuando me empujo salvajemente sobre la cama, apunto de golpearme con el cabecero por muy poco, se tumbo sobre mi y sentí que en ese momento iba a explotar como una traca de fuegos artificiales. ¡Tenia a Ainhoa encima de mí en una cama morreándome como si fuese el último hombre de la tierra! ¡Y que besos! eso si que era pasión, me cogía de la cara, me mordía el labio inferior, gemía, y respiraba rápidamente, estaba quizás más excitada que yo. Era como cuando le prohíbes comer a un niño pequeño un postre y a escondidas se lo come con ansia hasta reventar, me sentía igual, apenas podía seguirla el ritmo. Se rozaba contra mí, contorsionándose y haciendo que subiese mi temperatura corporal, estaba lanzada…
No tenia muy claro si aquella situación había sido provocada porque le había dicho que tenia novia o por mi comportamiento Alfa que había demostrado esa noche teniendo el control de la situación cuando ella quiso probar hasta donde podía llegar. Era algo que me interesaba bastante y estaba seguro de que entenderlo sería la clave para poder estar con muchas chicas en un futuro, aunque en ese momento, con Ainhoa encima de mí besándome de esa forma tan apasionada, no había en mi mente espacio para otros pensamientos. Y la cosa se estaba calentando demasiado, ella había metido su mano dentro de mi camiseta acariciando mi pecho y yo acariciaba tambien sus pechos por encima del sujetador justo cuando alguien llamo a la puerta, de forma muy poco oportuna, los dos nos sobresaltamos.
- ¿Sí? – Pregunte.
- Soy yo, Bruno.
- ¡Ah!, pasa, pasa.
Al menos había tenido el detalle de llamar antes de entrar. Ainhoa y yo ya nos habíamos sentado en el borde de la cama, ella colocándose la ropa y el pelo y yo maldiciendo a Bruno por no haber tardado un poco más de tiempo en aparecer. Fue una gran cortada de rollo y el momento de pasión que habíamos tenido hacia un momento se había esfumado por completo.
- Chicos, estoy algo cansado, si os parece podemos dormir un par de horas y por la mañana os acerco a casa – dijo Bruno.
- Si tío, muchas gracias, nosotros también estamos un poco cansados – Ainhoa asintió con la cabeza.
- En ese armario hay varias mantas por si tenéis un poco de frío.
- Gracias Bruno – Cogimos varias mantas del armario y preparamos un poco la cama supletoria para poder dormir sin pasar frío.
- Voy a cambiarme y a lavarme los dientes – Bruno entro en el baño, y mientras Ainhoa aprovecho para quitarse los vaqueros y el top que llevaba. Cuando se quedo en ropa interior casi me da un infarto, fue un gesto muy natural pero que me pillo desprevenido. Se metió rápidamente dentro de la cama y se tapo hasta el cuello con la manta, yo también me quite los vaqueros y la camiseta y me metí en ropa interior dentro de la cama. Bruno salio del baño con el pijama puesto, se metió en su cama y dándonos las buenas noches apago la luz. La habitación estaba completamente a oscuras y el contacto de la piel de Ainhoa contra la mía era electrizante.
No me lo podía creer, tenia a Ainhoa en ropa interior en una cama, los dos juntos, era demasiado para mi, estaba colapsado por las emociones que fluían por todo mi cuerpo, me di cuenta de que queremos conseguir el éxito y triunfar pero a veces nos supera y no estamos listos todavía para gestionar los avances que conseguimos. A tientas en la oscuridad percibía su silueta junto a la mía, tanteamos a oscuras hasta volver a besarnos, rozando nuestros cuerpos. Soy incapaz de describir la sensación de tener su cuerpo pegado al mío rozándose, sintiendo el calor de su piel contra la mía, la excitación que sentía en ese momento casi me hacia explotar. Ella seguía besándome apasionadamente, disfrutando con los besos, incluso por su forma de actuar me dio la sensación de que era ella la que llevaba tiempo detrás de mi y no yo, como había sido entonces, intuía que era una mera ilusión o quizás ella había estado haciendo un teatro y ya se había caído el telón apareciendo sus verdaderos sentimientos, tampoco sabia a ciencia cierta si a la mañana siguiente se arrepentiría de lo que había sucedido, aunque la verdad es que poco me importaba.
La cosa se iba calentando cada vez más, Ainhoa se dejaba llevar y aunque yo por aquella época no era ningún experto sexual, iba tanteando como podía para intentar ponerla lo más a tono posible. Metió la mano en mi ropa interior para acariciarme, yo hice lo propio a ella, parecía que estaba todo claro y que íbamos a terminar haciéndolo esa noche, podía ser increíble conseguir en una noche lo que no había sido capaz de conseguir en meses, me moría de ganas de hacerlo con ella, cuando sucedió algo inesperado.
- ¿Tienes condón?- me pregunto entre susurros Ainhoa.
- Ehmmm…no.
- Pues no vamos a poder hacer nada entonces…
Fue como un puñetazo en toda la cara, se me cayó el mundo encima, tenia a la chica que me encantaba tocándome de arriba abajo en la cama y me decía que no podíamos acostarnos porque no tenía preservativo. Menos mal que la oscuridad no le permitió ver la cara de panoli que se me había quedado en ese momento, porque sino hubiese salido de la cama escopetada. Que grandísimo fallo había cometido, la verdad es que nunca llevaba preservativos encima porque no los había necesitado, tenia sexo con cuentagotas y con chicas con las que sabia de antemano que podía suceder y ya iba preparado. Con Maryta tuve suerte porque ella siempre llevaba preservativos en el bolso pero ahora me encontraba con Ainhoa, a punto de pasar a la acción y sin condones para poder hacer nada, y tal era el calentón que tenia encima que hubiese hecho la locura de hacerlo sin preservativo solo por hacerla mía de la forma que fuese, pero ella, que pensaba de forma racional en ese momento me dejo claro que no habría sexo de ninguna forma sin preservativo.
Fue una cortada de rollo brutal, después de eso no volvimos a hacer nada, solo nos dimos varios besos, y enseguida nos dormimos. Cuando me desperté a la mañana siguiente y vi a Ainhoa dormida a mi lado, me invadió una sensación de ternura y tuve unas granas tremendas de cogerla entre mis brazos y acurrucarla, pero decidí no hacer nada porque no quería despertarla aún, solo quería seguir disfrutando de ese momento mágico, detenerlo en mi mente, ella allí dormida junto a mi, no sabia si alguna vez se repetiría o si había dejado pasar una oportunidad de oro, en parte sabia que sí, la cagada del preservativo había sido clave para que no pudiésemos acostarnos, y mantener una relación intima con una mujer, siempre une psicológicamente de una forma u otra, sobre todo por el hecho de que habéis compartido el momento físico más intimo que pueden compartir dos personas y eso hace que para ella pases a ser diferente, aunque quiera ocultarlo actuando de otra forma, pero al habernos quedado a las puertas del sexo, no estaba seguro de como saldrían las cosas de ahora en adelante, era demasiado shock, demasiadas emociones en tan pocas horas, en las cuales había conseguido más con ella que en todo el tiempo que había intentado ligármela.
Ainhoa se despertó mientras la miraba, abrió sus grandes ojos verdes y me miro sonriendo, al parecer mi cara de embobado debía de resultarle muy tierna. Era una tontería intentar aparentar que no estaba loquito por ella, lo sabia de sobra, la intuición de las mujeres es igual a la de los hombres, lo único es que ellas le hacen mas caso que nosotros. Se acerco a mi y me beso en los labios, esto hizo que me sintiera mejor y que me relajara, tenia miedo de que se arrepintiera demasiado pronto de lo que había sucedido entre nosotros, más por su novio real que por mi novia ficticia, de la cual Ainhoa todavía daba crédito a su existencia.
- Buenos días cielo – dijo mientras me acariciaba la cara.
- Buenos días – dije yo sonriendo y devolviéndola la caricia con un beso en la frente. – ¿que tal has dormido?
- Bien…he pasado un poquito de frío pero bien ¿y tu?
- Yo genial, contigo al lado se duerme de maravilla – Al momento me arrepentí de haberlo dicho, porque aunque era verdad, a veces es mejor omitir ciertas verdades para evitar males mayores, y sabia de sobra que en cuanto Ainhoa supiese que había equilibrado de nuevo la balanza a su favor y que volvía a tener el control sobre mi, su interés caería en picado y volveríamos a la historia que teníamos antes, yo detrás de ella y ella dándome largas. Tome nota mental “no hacer demasiadas adulaciones”.
Bruno se despertó al poco tiempo al oírnos hablar y por la luz del sol que entraba por la persiana mal cerrada del Hostal. Sin hablar mucho, los tres nos vestimos y Bruno nos acerco a nuestra casa, el primer destino fue la casa de Ainhoa. Fuera del coche nos besamos y abrazamos para despedirnos con un “ya hablamos” que me tome como un “déjame que asimile lo que ha pasado y a ver como me lo tomo”, la vi abrir el portal de su casa y perderse de vista en el descansillo. Me quede unos segundos allí parado, delante de su portal, sin saber si volvería a estar allí otra vez o sería un destino que no visitaría nunca más, solo el tiempo y mis acciones futuras lo pondrían todo en su sitio.
Me subí de nuevo al coche y de camino a mi casa Bruno me interrogo sobre lo sucedido, le explique a grandes rasgos lo que había pasado cuando se fue, como Ainhoa se abalanzo sobre mi para besarme, como nos enrollamos en su cama hasta que él llego y lo que había sucedido con el preservativo.
- Vaya fallo…yo siempre llevo en la cartera varios por si me surge algo o algún amigo, tampoco caí en decirte nada para dejarte alguno porque pensé que llevabas encima – dijo Bruno mientras conducía.
- Ya tío cagada con el puto condón, estábamos apuntito, pero es que no suelo llevar condones en la cartera porque esto no me pasa todos los días.
Desde entonces nunca he salido de casa sin llevar al menos un par de preservativos en la cartera, ya fuesen para mi o para algún amigo que le hiciese falta, esta situación era algo que no me podía volver a pasar, perder una oportunidad de oro como la que había tenido por un fallo tan tonto era algo que no me podía permitir. Bruno me aseguraba que Ainhoa ya era mía, que ahora las cosas iban a salir mejor pero yo no las tenia todas conmigo, a pesar de haber mostrado retazos de empezar a jugar el juego de la seducción, sabia que todavía estaba a años luz del autentico control de las situaciones que iba a conseguir años más tarde…
14º Mi monoitis con Ainhoa; Vuelta a las andadas
Descarga mi nuevo Libro SEDUCCION ELITE
Mi nuevo libro SEDUCCION ELITE estará disponible en Mayo de 2012. Introduce tu nombre y email si quieres ser el primero en descargarlo
3 Comentarios AÑadir Comentario
Deja un comentario
Pero… ¿Quién soy yo?
Audios Seducción y Superación
Comentarios recientes
- Xavi en Nuria Martin, autora de SEDUCCIÓN ÉLITE
- Nuria Martín en Nuria Martin, autora de SEDUCCIÓN ÉLITE
- Nuria Martín en Nuria Martin, autora de SEDUCCIÓN ÉLITE
- Nuria Martín en Nuria Martin, autora de SEDUCCIÓN ÉLITE
- Nuria Martín en Nuria Martin, autora de SEDUCCIÓN ÉLITE


Impresionante como le distes la vuelta a la tortilla,impresionante
Aqui utilizaste una doble estrategia que pontenció los resultados.
Por un lado llevaste la mejor actitud posible ante un rechazo, que no te importe, seguir con la misma forma de ser de siempre, aunque tenga novio, seguir igual sin darle importancia. El 80% de los chicos cometen el error de ofenderse o cambiar su forma de ser de forma instantanea. De este modo te diferenciaste del resto de forma contundente.
El otro ingrediente de la situación en mi opinión es el valor que te añadiste ( momentaneo ) de tener novia, jugaste rápido a las cartas, ese valor temporal ( como si de una pastilla de valor fuese ) te daría unas semanas en el que a los ojos de la chica eres más valioso y incluso te vería más atractivo. Este momento hay que aprovecharlo ( como cuando en los videojuegos cojes algun extra que te da superpoderes unos instantes ), en las 2 o 3 semanas que dura el efecto más potente hay que atacar, luego el agua vuelve a sus cauces y la chica se acomoda a la situación por lo que se equilibra. ( es como cuando tienes una gran alegria…te dura como mucho unas semanas ).
Esos 2 factores fueron una bomba de relojería de una potencia muy elevada, tan alta que despertaste el instinto sexual de esta chica.
¿ Porque es posible esto ?, es muy fácil. Fuiste un cazador y tus presas no te intimidaron en ningún momento, una mujer nunca te debe intimidar. Aunque tenía novio tu seguias igual de tranquilo.
¿ Porque encendiste su deseo sexual ? Simplemente porque demostraste fuerza, seguridad y que no te importaba sus rechazos.
Ellas necesitan saber si el hombre es lo suficientemente fuerte como para aguantar fuertes combates, el combate emocional es otro tipo de batalla. Si aguantas sus test y estrategias significa que eres más apto y fuerte para desenvolverte por el mundo que te rodea, en su subconsciencia indica que este hombre es APTO.
El que al primer rechazo se desmorona es completamente NO APTO.
Quien diga que esto es sencillo miente jejeje madre mía lo complicado que es acostarse con una chica que te gusta jejeje