24
2011
El cumple de Yuli
Por un lado tenia muchísimas ganas de salir porque había dado un gran paso en mi aprendizaje como seductor, y no podía resignarme a quedarme encerrado en mi casa cada fin de semana evitando encontrarme con gente desconocida, tenia que superar mis miedos e intentar disfrutar de todos los momentos. Me duche y me arregle, cuando me mire al espejo, la imagen que veía reflejada era una persona conocida y desconocía a la vez, era yo, pero había algo diferente, no sabia que era exactamente, la expresión, quizás la mirada, eran diferentes, era como mirarme a mi mismo desde otra perspectiva. Me estaba empezando a gustar el mirarme, ya no evitaba mi mirada en el espejo, y si era capaz de mirarme a mi mismo a los ojos sin apartar la mirada, sería capaz de mirar a cualquier persona.
La pantalla de mi móvil se ilumino, Bruno me había hecho una llamada perdida para avisarme de que ya estaba abajo en el portal esperándome. Baje y me monte en su coche, nos saludamos y nos miramos con cara de nuevos en todo esto, él no sabia en ese momento tanto como yo pero era seguro que sentía que esa noche iba a ser diferente a las anteriores que habíamos pasado juntos. Yo estaba muy nervioso, tenia que relajarme o sino iba a meter la pata de nuevo, cerré los ojos y me visualice a mi mismo sentado en la orilla del mar, como cuando iba a las playas de Málaga con mi familia, un pequeño momento de paz para tranquilizarme un poco y tomarme la noche con filosofía, y lo que tuviera que ser sería.
Llame a Ainhoa para saber si estaba lista, íbamos a recogerla a ella primero ya que vivíamos muy cerca y luego iríamos a por Yuli para hacer tiempo mientras que se arreglaba. Cuando llegamos a casa de Ainhoa ella me recibió con un abrazo muy efusivo que me hizo sentir a gusto, nunca me había abrazado con tantas ganas, parecía su novio. Bruno me miro con cara de “¿estáis juntos?”, le había contado de camino a casa de Ainhoa toda la historia entre los dos y las cosas que habían sudecido estas semanas, teóricamente el plan era sencillo, lo que podemos llamar un dos para dos, yo estaría con Ainhoa y él me ayudaría quedándose con su amiga Yuli haciéndome la cobertura, y aunque no se enrollasen al menos la mantendría entretenida para que Ainhoa y yo pudiésemos estar el mayor tiempo posible solos.
Nos dirigimos hacia a La Vaguada que era donde vivía Yuli, de camino Ainhoa y yo mantuvimos una conversación bastante intranscendente hablando de cómo le iba, que había hecho estos días, de la que Bruno participaba casualmente, parecíamos tres amigos que iban de viaje más que otra cosa, intente no darle muchas vueltas, ya atacaría cuando estuviésemos en la discoteca. El GPS nos llevo a la puerta de la casa de Yuli, tras unos minutos de espera la vimos bajar por el portal, se había puesto unos pantalones blancos ajustados, botas blancas a juego y una chaqueta negra. El coche de Bruno era de 3 puertas y tuve que bajarme para que ella pudiese entrar, mi segunda sorpresa de la noche fue cuando Yuli me abrazo y se puso muy contenta al verme, la verdad es que habíamos hecho buenas migas el día del Opción cuando empecé a pasar de Ainhoa, pero tampoco me esperaba ese recibimiento, no pude evitar mirar el exuberante escotazo de Yuli cuando se agacho para entrar en el coche, tenia unos grandes pechos y sabía sacarles partido, no quite la vista, pensé que un tío Alfa no se siente avergonzado por esas cosas.
Yuli saludo a Ainhoa y yo le presente a Bruno, ya estábamos listos para salir de fiesta, no quería que perdiésemos más tiempo del justo y necesario porque ya nos habíamos retrasado bastante. Como era el cumpleaños de Yuli, la dejamos elegir el destino de fiesta, ella era colombiana y como buena latina nos pidió ir a bailar salsa. Yo no tenia ni idea de bailar, y por la cara que me puso Bruno, él tampoco. Ainhoa recibió la propuesta de ir a bailar salsa con entusiasmo, habíamos caído en la trampa, ya no podíamos decir que no. Yuli sugirió ir a los Bajos de Azca, en la calle Orense. Nunca había ido a esa zona de fiesta, aunque sabia de su existencia porque mis abuelos vivían cerca del estadio Santiago Bernabeu. Bruno que vivía por Plaza Castilla conocía bien la zona y pusimos rumbo a la Castellana.
Le pregunte a Yuli que tal el trabajo, ella me dijo que estaba muy cansada, llevaba todo el día trabajando pero que no se podía quedar ni loca en casa el día de su 20 cumpleaños. Ella estaba detrás de mi asiento y Ainhoa detrás del de Bruno, Yuli me agarro el hombro y dijo que se alegraba mucho de volver a verme, ese contacto físico que los seductores conocen como Kino lo considere como una muestra de interés hacia mi por su parte y me pregunte si yo le gustaba a Yuli. Empezó a hacerme cosquillitas por el cuello y cuando paro le dije que no parara que me encantaba eso y me relajaba mucho, ella siguió haciéndolo, yo sabia que estaba jugando con fuego ya que Ainhoa llevaba rato sin pronunciar palabra, a parecer el interés de Yuli hacia mi estaba generando celos en Ainhoa.
Aparcamos con mucha suerte cerca de los Bajos de Azca, no se veía mucho movimiento de gente por la zona, incluso parecía casi desierta, daba un poco de miedo, no era un sitio con muy buena fama, solía haber muchas peleas entre bandas latinas, gente borracha y no me apetecía encontrarme nada de eso aquella noche. Entramos en el primer local que vimos, tenia la entrada llena de carteles que anunciaban grupos de baile latinos, Yuli parecía encantada con todo aquello, un chico negro nos invito a pasar, no nos cobraron la entrada. El local por dentro era amplio, con una pista circular poco iluminada en la que bailaban con soltura varias parejas, alrededor de la pista de baile habían sofás y sillones donde se sentaban grupos de gente, el local estaba casi vacío, apenas habría una docena de personas incluidos nosotros, en la barra había algunos chicos ya bastante mayores tomando una copa y mirando a las parejas que bailaban.
Cuando entramos me pareció que toda la gente que había en la barra y sentada en los sillones se nos quedaron mirando, al parecer no iban por allí muchos españoles. Nos sentamos en unos sofás que había situados al fondo del local, en una zona donde no había nadie. Al momento se nos acerco una camarera para tomarnos nota de las consumiciones, Bruno nos invito a la primera ronda, yo me pedí un Red Bull siguiendo la tónica de no beber alcohol cuando salía a sargear. En el coche no nos habíamos colocado como yo quería ya que al entrar Yuli la ultima por el lado del copiloto que es donde me sentaba yo, ella se había colocado detrás mía, pero ahora esta vez si fui yo el que se coloco como quería, me senté al lado de Ainhoa, con Bruno a mi lado y Yuli en el extremo, era perfecto, parecíamos dos parejitas que salían a tomarse algo por la noche, ahora con Bruno como barrera para separar a Ainhoa de Yuli y así poder empezar a intimar con ella.
Note al momento que Ainhoa estaba algo callada, tenia una cara que no me gustaba nada, no era cara de enfadada pero se le parecía, parecía celosa por los IDIs (Indicadores de interés) que me había ido dando Yuli durante casi todo el camino, no es algo que yo hubiese provocado conscientemente, había sido ella solita, incluso Bruno sin saber nada de sargeo se había dado cuenta claramente. Intente romper un poco el hielo invitando a Ainhoa a bailar, sabia que a ella le gustaba mucho bailar y sería una buena forma de quitarle esa cara que tenia y cambiar su actitud hacia mi, que de momento había sido poco favorable. Ainhoa se negó a bailar, me dijo que no le apetecía, cogió su copa y le dio un buen trago, ¿estaba ansiosa por emborracharse? En ese momento paso por mi cabeza una imagen poco agradable de Ainhoa borracha llamando la atención de todo el mundo, por un momento sentí que mi gran atracción hacia Ainhoa había bajado un poco de nivel, solo por el hecho de sentir que era una chica que necesitaba tomarse unas copas para pasárselo bien, y esa sensación me hizo sentir tremendamente mal, porque me vi a mi mismo en la misma situación, tan solo hacia unas semanas que mi diversión se basaba en la ayuda del alcohol, y ahora al no querer consumir alcohol para pasármelo bien empezaba a rechazar inconscientemente este tipo de comportamientos, era la primera vez en mi vida que me pasaba, en la que sentía desagrado por el comportamiento de una persona que tenia al lado.
Al ver que me quedaba callado, Yuli que no perdía detalle de lo que sucedía, porque ella era consciente de lo que yo sentía por Ainhoa y el juego que nos traíamos los dos desde que nos conocimos, se levanto y me ofreció la mano.
- Venga, vamos a bailar un poco - Me dijo sonriendo con su acento colombiano.
Me la quede mirando unos segundos, sin saber muy bien que hacer, ¿bailar o quedarme sentado? ¡Que demonios…! La sonreí y me levante, nos acercamos a la pista y empezamos bailar, bueno Yuli a bailar, yo a intentarlo. Nos estábamos divirtiendo mucho, ella me guiaba y yo intentaba seguirla, se reía cada vez que la pisaba o me liaba con los pasos, pero me lo estaba pasando en grande, la cosa tenia su punto. Intente hacerlo bien y quedarme con los pasos, Yuli era una buena profesora, bailábamos muy pegados un ritmo latino que sonaba en ese momento, en la pista de baile había unas cinco parejas bailando de maravilla, a años luz de mi nivel de baile, pero no me importaba, me sentía a gusto porque gracias a Yuli no me había quedado sentado aguantando los caretos y la actitud de niña enfadada de Ainhoa.
Mire hacia los sillones donde estábamos sentados y allí estaba Bruno tomando su copa y en otro sillón estaba Ainhoa, con los brazos cruzados y cara de circunstancia, la verdad es que me alegre, en parte interprete esa reacción como celos y eso quería decir que algo le importaba, sino estaría a su rollo riendo y divirtiéndose. Era genial pagarle con la misma moneda, como cuando ella había bailado con mi amigo Jorge en el Opción para calentarle delante de mi cara y darme celos, ahora era yo el que estaba dándole celos con su amiga Yuli, la cual estaba echándome un cable tremendo, consciente de ello o sin serlo.
Estaba algo cansado de bailar, Yuli parecía no notarlo, pero yo que no estaba acostumbrado a bailar tanto, le pedí un momento de descanso, ella se rió de mi poco aguante y fuimos a sentarnos en los sillones. Al sentarnos, note que Ainhoa cambiaba de actitud y se mostraba más habladora, el alcohol de su copa empezaba a hacer efecto. Bruno comenzó una conversación con Yuli mientras que Ainhoa y yo charlábamos sobre trivialidades de la semana, los estudios y que había estado haciendo, me pareció curioso que no sacase el tema de su novio, un tema del cual yo no quería saber nada. Ella sabia que si hablaba de su novio me sentiría incomodo y si chafaba la noche las cosas terminarían mal. Esta vez fue Ainhoa la que me cogió de la mano y me arrastro a la pista de baile, a pesar de no bailar igual de bien la salsa que Yuli, me sentía más a gusto con ella porque era con la chica con la que quería estar y tenerla tan cerca era parte del camino hacia mi objetivo.
Me fije que Bruno y Yuli también habían salido a bailar, Bruno se defendía peor que yo pero parecía pasárselo bien, los cuatro estábamos a gusto y las cosas estaban saliendo a pedir de boca. Después de tomarnos las copas, decidimos cambiar de local, una vez en la calle nos acercamos al local de enfrente que parecía abierto. Tampoco nos cobraron la entrada, este local era mucho más pequeño que el anterior, alargado y estrecho pero con más gente. Todos latinos, nosotros menos Yuli, éramos los únicos españoles del local, al parecer por esa zona no solían pasar muchos españoles, eran locales de fiesta para latinos donde se reunían cada fin de semana para bailar y recordar sus ritmos. Bruno y yo nos quedamos mirando a dos chicas que hacían de gogo´s bailando encima de una plataforma con unos vestidos muy cortos, ajustados a sus delgados y bonitos cuerpos, una era castaña, mostraba un generoso escote en pico y tenia un vestido verde, la otra chica era morena con el pelo largo que movía al tiempo que bailaba, llevaba un top rojo y un culotte negro, era guapísima, me quede un rato allí parado mirándola. Las dos gogo´s ni nos miraron un solo momento, tenían la mirada fija perdida mirando hacia el infinito, concentradas en su trabajo.
Al parecer a nuestras acompañantes femeninas no les hizo demasiada gracia perder nuestra atención por otras chicas, aunque fuesen inalcanzables para nosotros, ellas querían seguir siendo las protagonistas, sugirieron cambiar de zona, y fue Ainhoa la que ejerció de líder sugiriendo ir a Huertas. “Vaya…” pensé, volvíamos al sitio donde nos conocimos, casi tres meses después de conocernos, al lugar donde la conocí como frusco, cuando aún desconocía la existencia del estudio de la seducción y la Comunidad de seductores, y volvía al mismo sitio como aprendiz de seductor ya que aún no había cosechado ningún éxito significativo, más que leves cambios en mi relación con las mujeres.
Decidimos que la idea de Ainhoa era buena, cogimos de nuevo el coche y nos dirigimos hacia Sol. Aparcamos en el parking de Sevilla, cerca de la Plaza de Santa Ana, una vez en la calle parecía que el destino sería La Gramola, el local donde nos conocimos hacia tan solo unos meses, pero no fue así, un relaciones publicas nos abordo a medio camino y nos ofreció tomar un chupito en el Sol y Sombra, que estaba justo enfrente de La Gramola, las chicas asintieron, Bruno y yo fuimos detrás como corderitos. El Sol y Sombra era un local moderno, con estilo, con un largo pasillo y una barra que ocupaba casi medio lateral del local, al fondo del todo se veía una tarima donde había un grupo de guiris bailando como locas, al final del local había otra barra, el ropero y el baño.
El relaciones nos invito al chupito, era de licor de manzana sin alcohol, brindamos por el cumpleaños de Yuli y lo bebimos de un trago. Cuando el relaciones se marcho nos colocamos en un lateral del local, cerca de la salida de emergencia, donde había una mesa para dejar los abrigos y los bolsos y parecía que en ese momento había menos gente y estaríamos mas a nuestra bola. Ainhoa seguía rara conmigo, desde que salimos de la zona de Azca se mostraba entre enfadada e indiferente, solamente había hablado con Yuli durante el trayecto mientras que yo conversaba con Bruno, la cosa estaba algo tensa y no tenia ni idea de cómo arreglarlo, era posible que hubiese tirado demasiado de la cuerda al juguetear con su amiga cuando ella daba por sentado que sería el centro de atención para mi.
Yuli nos invito a los tres a una copa por su cumpleaños, yo pedí una Coca-Cola, Bruno pidió una cerveza y Ainhoa un Malibú con piña, mientras que tomábamos la bebida el ambiente se relajo y Ainhoa pareció bajar las defensas, nos hicimos fotos todos juntos para recodar el día, nos reíamos y bailábamos, incluso Ainhoa se pegaba mucho a mi, yo me sentía a gusto, estaba concienciado de que no sería yo esta vez el que diese el primer paso, si ella quería algo de mi tendría que invertir, ya estaba cansado de hacer el primo con ella. Ainhoa me cogió por detrás y empezó a bailar conmigo, provocándome como sabia que lo hacia, me dejaba llevar disfrutando de esos breves momentos en los que estábamos cómodos el uno con el otro, cuando Yuli se acerco a mi por delante y me saco a bailar separándome literalmente de los brazos de Ainhoa, y aunque yo no le di mayor importancia al gesto, Ainhoa pareció sentirse ofendida por el comportamiento de su amiga. Mientras que Yuli y yo bailamos juntos vi como Ainhoa se separaba de nuestro grupo y se acercaba a unos chicos que había cerca de nosotros “¿Pero que hace?” pensé, no entendía su comportamiento cuando se puso a bailar muy cerca de uno de los chicos, la impresión que me dio es que lo hacia solamente para darme celos, como si quisiera hacerme sentir mal, en ese momento pensé que era una niñata que estaba acostumbrada a que todos los chicos la hiciesen caso y no podía soportar que uno que sabia que estaba colado por ella no la hiciese caso y peor aun, que hiciese caso a su amiga. La situación me pareció tan cómica y tan irreal que estuve apunto de echarme a reír.
Era increíble ver a Ainhoa, que ya se encontraba un poco subida por el alcohol, como se arrimaba al chico, que se sentía como al que le toca la lotería sin haber echado el cupón, mientras me lanzaba miradas de vez en cuando, como si quisiera decirme algo. Lo mejor de todo es que lejos de enfadarme o sentirme celoso, me hizo gracia ver como se esforzaba por ganarse mi atención, de lo que se veía obligada a hacer por que no le hacia todo el caso al que la tenia acostumbrada, estaba comportándose como una niña con una rabieta y yo estaba saboreando el momento. Al ver Ainhoa mi ausencia de reacción negativa por lo que estaba haciendo pareció mandar a la mierda al chico que ya se pensaba que tenia la noche resuelta, ella se acerco hacia mi mirándome fijamente y fue el primer momento de la noche en el que me sentí intimidado, parecía como si fuese a pegarme un tortazo por no entender lo que estaba pasando, con mi desinterés había conseguido sacarla de sus casillas.
Me cogió del brazo y me aparto de donde estábamos, se puso muy pegada a mí, con los brazos en jarras, como una madre enfadada y casi me grito.
- ¿Me vas a decir que te pasa conmigo? - Comprendí que me acababa de apuntar un tanto a mi favor, se confirmaba que mi cambio de comportamiento y actitud hacia ella había resultado efectivo, como me habían aconsejado los compañeros del foro que hiciera.
No me apetecía responderla, no me había gustado nada su comportamiento de niñata celosa, así que opte por lo más fácil, no decir nada, me quede callado, en vez de responderla sonreí con una sonrisa que significaba “que pena me das, que tengas que rebajarte a esto para llamar mi atención…” y di un trago a mi Coca-Cola, pasándole la pelota a su campo de nuevo. Se puso frente a mí y me soltó.
- ¿Que soy la chica que te quieres follar y ya? – Esa pregunta me molesto, no me la esperaba pero no me parecía justo que me dijese algo así después de lo bien que me había portado hasta entonces con ella haciéndola de paño de lagrimas y aguantando que me tratara como un amigo cuando yo me moría por ser algo más.
- ¿Qué soy yo para ti? – Le respondí yo casi con enfado, un enfado sincero que nacía de la desesperación de no entender nada, de no saber como actuar de la forma correcta para que lloviese a gusto de todos, me estaba volviendo loco con tantos cambios de actitud, estaba desesperado, ya no sabia como actuar ni que hacer, si seguir siendo un pringao o mandarla de una vez por todas a la mierda. Ella no dijo nada, y su respuesta fue lo que jamás me hubiese imaginado ni es mis mejores sueños, pero que me hizo sentir increíblemente durante unos momentos. Sin decir nada me agarro la cara con sus manos y me dio un morreo de varios segundos. El beso sabia ligeramente a alcohol pero no me importo, lo saboree como nunca he saboreado nada, Ainhoa se había rendido completamente de nuevo ante mi, su juego se había derrumbado, incluso había hecho el ridículo con su comportamiento infantil solo para darme celos y ganar mi atención.
Había habido un juego entre ella y yo, un juego invisible pero existente entre los dos, influenciado por todo lo que había ido sucediendo, y el cual todavía se escapaba de mi percepción, pero aún así, a pesar de no ser capaz de controlar el juego, había conseguido mi objetivo, gracias a los consejos de los compañeros del foro de crear desinterés por mi parte obtuve un interés brutal por la suya, era como si tuviese la necesidad de compensar mi desinterés mostrando ella interés para mantener la balanza equilibrada, era la primera vez en mi vida que me pasaba, la primera en la que era yo el que mostraba menos interés por la chica y al final había conseguido no un beso, sino un buen morreo.
Cuando me soltó la cara y el beso termino, me miro a los ojos y me dijo.
- Si quieres que deje a mi novio dímelo, y lo dejo - Mi cabeza y mi corazón querían decir sí, que lo dejara por mí, pero mi boca no fue capaz de articular palabra, estaba completamente conmocionado por como había sucedido todo, por una parte analizaba lo sucedido y por otra disfrutaba del momento, no quería comprender, quería disfrutar. Bruno y Yuli parecían no dar crédito de lo que veían, nadie entendía nada. Seguimos besándonos, la noche había salido a pedir de boca, y aunque no estaba seguro del como ni del por qué, lo que tenia claro es que las cosas podían salir bien si sabias como hacerlo…
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Chapó!!!!!!!!
Máquina, de mayor quiero ser como tú, y como te han dicho, que tu proximo libro traiga historias de estas, me ha gustado mucho, y algo he aprendido
un abrazo, cuidate y sigue escribiendo.
Muy bueno como siempre pero como no termines la historia juro que voy te busco y te hago que me la cuentes por tutatis o a patadas XD, cachis la mar salá me tieens enganchado con la puñetera historia…
jajaja mañana más!
Felicidades, David, impresionante este capítulo, o post, o como cojones lo quieras llamar… Estoy enganchao.
Como no continúes mañana con la historia, no te envío eso que tú ya sabes…
en serio tu próximo libro debería titularse EL DIARIO DE DAVID DEL BASS, es que lo tiene todo, historias, romances, porno, sexo, desengaños, lágrimas, superación, sargeo, viajes…. con solo 26 años y has vivido más que la mayoría de la gente en toda su vida!!!
Woow, bien por tí!!, lo que más me gustó fué lo de “si quieres que deje a mi novio dimelo y lo dejo” genial