26
2011
Releyendo el SexCode
Me resulta imposible no hablar de SexCode, de Mario y todo lo relacionado a él ya que fue para mi el comienzo de todo, y con todo me refiero a todo. Yo era un chico como otro cualquiera de 23 años rencien cumplidos, con un éxito muy irregular con las mujeres, a las que seducía no por mi personalidad o por mis habilidades sociales, sino por factores ajenos a mi y siempre fuera de mi control, como chicas pasadas de copas, o yo pasado de copas para atreverme a acercarme a ellas y hablarlas, la amiga de alguna amiga o amigo a la que te ayudan a que te ligues a base de comerle la cabeza, pero nunca, por patético y penoso que parezciese, había estado con una chica con la que yo realmente decidiese estar, decirme a mi mismo “me gusta esa chica”, ir a por ella y conseguirla, nunca, y eso es algo que marca profundamente a una persona por muy buena cara que se le ponga a la vida. Era la persona insegura que tenia que hacer uso del humor para ganar el afecto de los que me rodeaban, y si sentía que alguna persona se estaba alejando de mi, hacia lo que fuese para que eso no sucediera por el pánico a quedarme solo, incluso a costa de tirar por tierra mi orgullo y mi dignidad.
Ya había leído el SexCode, un libro de 700 páginas, ni más ni menos, ni el libro más grueso de mi facultad tenia tantas paginas, pero me lo había leído entero, lo había devorado, como una persona que tiene necesidad de su droga y la consume ávidamente, sin apenas disfrutarla, pero que cuando se acaba se da cuenta de que se ha terminado y quiere más. Así me sentía yo, que a principios de Octubre había comprado el libro de Mario en La Casa del Libro [leer artículo aquí] y en tan solo un mes lo había terminado, no daba crédito a tal hazaña, casi ni me había dado cuenta, para mi era una gran proeza ya que con algunos libros me tiraba meses con ellos para leerlos y muchos incluso no los terminaba.
Eran tan grandes mis ganas de aprender y de mejorar que había intentando absorber todos los conocimientos posibles, estaba realmente convencido de que ahí dentro estaba la clave que no me había parado a interiorizar lo que leía, estaba leyendo un libro como el que lee un prospecto de un medicamento, lees pero no te enteras de nada, y yo necesitaba enterarme de todo lo que pudiese. Leí en el foro que varios miembros habían leído varias veces el libro, incluso en el comienzo del mismo se sugería hacer una relectura si habían quedado dudas y subrayar donde fuese necesario, se invitaba a estudiar, no a leer el libro, hacer un estudio minucioso y detallado de la seducción, de su metodología y de todas las partes que la componían.
Decidí que podía ser buena idea releer el libro, quizás así descubriese algo nuevo y me percatase de los detalles que se me hubiesen pasado por alto, porque la verdad es que lo que leía lo entendía, pero no lograba interiorizarlo ni aplicarlo en mi vida cotidiana, sabia que era lo que estaba bien y lo que estaba mal, sabía lo que tenia que hacer, pero no sabia como hacerlo, estaba muy perdido, y lo peor de todo, era consciente de que estaba perdido y si no hacia algo para remediarlo pronto, acabaría volviéndome loco. Envíe mensajes en el foro, mande privados a gente que llevaba tiempo, buscaba consejo, incluso envíe varios mensajes privados a Mario, pero nunca recibí respuesta por su parte, quizás estaba demasiado ocupado en otras cosas para pararse a echar una mano a un chico insignificante como yo que no era más que otro más entre tantos, “si quería ayuda, ya tenia el libro“, es lo que me parecía decir su falta de respuesta. Al cabo de unos días sin respuesta, di por sentado de que era imposible comunicarse con Mario por esos medios, y existía otra forma, la de asistir a sus talleres de seducción, unos cursos de seducción a los que asistían hombres de toda España para aprender del maestro de la seducción Mario Luna y su equipo que por aquellas fechas lo componían los seductores Núcleo, Pecado y Cachondo Mental.
El precio era de casi 500 euros por cursos de fin de semana, que estaban completamente fuera del alcance de mi bolsillo, en ese momento apenas tenia dinero para comprarme cosas viviendo vida de estudiante, y no solo era problema el dinero, ya que podría haber intentado ahorrar o pedírselo prestado a mis padres, era el miedo y la vergüenza de asistir a un taller de seducción. Mi familia y mis amigos se enterarían y lo más seguro es que no lo comprendieran los primeros y se riesen de mi los segundos, me acojonaba tremendamente el hecho de ser juzgado por los demás, por gente que me importaba y de los cuales me hubiese afectado.
Tampoco sabia que me encontraría allí ¿y si no servia de nada? ¿Y si me quedaba igual o peor de lo que estaba? Tenía muchas dudas al respecto del resultado de un taller, no sabía lo que esperar ni si merecía la pena acudir. Había leído en el foro elogios y criticas positivas, pero ellos no eran yo, quizás en mi no fuese suficiente, y no me gustaba nada la idea de gastarme un dinero que nunca había llegado a tener en la cuenta de mi banco para no conseguir los resultados que estaba buscando. Me acojone ante la idea y al final lo deseche, pensé que sería mejor intentarlo por mi mismo, con los medios a mi alcance, y aunque fuese un proceso más lento y un taller me ofreciese esa experiencia que tanto necesitaba, iba a tener que currármelo yo solo.
Y así es como me sentía, me sentía solo, en una Comunidad de miles de miembros, de todos los lugares de España, personas que respondían de buena gana a mis mensajes del foro, que me daban animo y me invitaban a seguir mejorando, aún así me sentía completamente solo en esto, mis amigos Ángel y Diego que me habían empujado un poco a conocer la seducción, y ahora ya no estaban, ellos iban por libre, se lo tomaban de otra manera, para mi era algo personal, algo necesario en mi vida, tenia que cambiar a mejor, el yo que había sido todos estos años no era el que yo quería ser, y estaba dispuesto a dejarme la piel para conseguirlo.
Y fue un acierto total, a medida que releía, la lectura se me hacia más amena, iba tomando notas sobre las cosas que me parecían interesantes o curiosas en los bordes del libro, hacia resumes de algunos capítulos para aclararme quitando la paja del libro que no me parecia necesaria. Lo mejor de todo, es que empezaba a comprender el funcionamiento del juego, aún no lo había visto con mis propios ojos, pero empezaba a explicarme cosas que antes me pasaban inadvertidas, como los Test y los Aros que nos lanzaban inconscientemente las mujeres, eran pequeñas pruebas que nos hacían para demostrarlas que éramos hombres validos, que estábamos a la altura de sus expectativas.
Factores importantísimos como el Valor, que era lo que proyectamos a una mujer de nosotros mismos y nos hace atractivos ante sus ojos, la Preselección, era cuando una mujer percibía que habías sido elegido previamente por otras mujeres, lo que te hacia pasar automáticamente a ser un hombre con más Valor, ya que si te habías ganado la atención de otras mujeres, es que tenias que tener algo que fuese realmente positivo y atrayente. La Prueba Social, en la que te mostrabas como un hombre sociable, que era aceptado por las personas que le rodean, era otra forma interesante de mostrar Valor ante las mujeres.
La Lista Negra, era una lista en sentido figurado, en la que una mujer te incluía cuando la habías cagado completamente con ella, ya fuese por el motivo que fuese al intentar seducirla, y que hacia que perdieses completamente cualquier posibilidad de estar con ella en un futuro y pasabas a no ser nada para ella, uno de los principales motivos para entrar en la Lista Negra de una mujer era el de “intentarlo demasiado”, es decir, ser demasiado pesado o esforzarse mucho por estar con ella, a pesar de que ella no quiera.
También descubrí la importante figura del Hombre Alfa, al cual todos los Avens o Artistas Venusianos querían llegar a interiorizar en su personalidad. El Hombre Alfa era ese macho dominante, o como nosotros lo conocemos, el hombre que lidera el grupo, el que es más guay, al que siempre se toma en cuenta y se aceptan sus decisiones y opiniones, un hombre con una personalidad atrayente y atractiva que volvía locas a las mujeres. La explicación del porque de la denominación de Artistas Venusianos a los seductores, era porque Venus, es la diosa del Amor, lo que hacia a estos hombres ser Artistas del Amor, hombres que consagraban sus vidas al estudio de las mujeres y de cómo conquistarlas, al igual que un Arte Marcial, aprendiendo a base de práctica y conocimientos y transmitiéndoselos a otros.
No dejaba de aprender, de absorber conocimientos y estos conceptos solo eran unos pocos de la gran estructura que englobaba la seducción, solo eran la punta del Iceberg de todo lo que se encontraba debajo del mar, prácticamente comparable a una Licenciatura universitaria, y que ciertamente requiere años de estudio y de practica para alcanzar la maestría necesaria para considerarme un autentico seductor. Mi cabeza iba a estallar, no estaba preparado para asimilar tantos contenidos, pero al menos ya estaban ahí, solo faltaba que fuesen asentándose poco a poco y apareciendo en los momentos necesarios.
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He leído todo esto y me siento reflejado, yo estoy empezando por donde tu empezaste, a mi me lo recomendaron por Internet en un foro del el libro “El Secreto” todo vino de un soloamigeo, aqui esta mi post (http://el-secreto.org/tienes-dudas-e-inquietudes/amor(que-raro-)/).
Ahora pienso tomármelo todo con calma y ir aprendiendo…
Te estaré eternamente agradecido por ayudar a mas gente que como yo estamos empezando en todo este mundo.
MUCHAS GRACIAS
Un abrazo desde Barcelona, Antheis.