ago
17
2011

La mirada del tigre

Para explicar lo que estaba sintiendo en ese momento, tenia que remontarme unos años atrás, justo antes de cumplir los 18 años. Era un chico introvertido y muy casero, como otro cualquiera, un niño corriente, al que le gustaba estar en casa, ver los dibujos en la televisión, leer cómics o simplemente echar un partido con los vecinos en el parque. Cuando cumplí los 18 sufrí un gran cambio en mi vida para el que nadie me había preparado, deje de ser un niño y pase sin darme apenas cuenta, a ser considerado un hombre, aunque seguía teniendo más de niño que de hombre. El cambio de niño a hombre, no es algo que pase de un día para otro, sino que se va madurando con las experiencias diarias que te convierten en un hombre. Y lo curioso es que en el colegio me habían enseñado a leer, a escribir, a culturizarme sobre diversos temas, pero nadie me había enseñado a ser un hombre, a como relacionarme o a saber estar con las mujeres, y este aprendizaje que no apareció en mi vida de forma casual hasta varios años después, fue el que realmente hizo cambiar mi vida y empezar a ser verdaderamente un hombre.

Pase a ser considerado mayor de edad aunque en realidad mentalmente todavía era un niño, fue cuando empezaron mis primeras fiestas con mi grupo de amigos del barrio, algo que ya llevábamos tiempo con muchas ganas de hacer, viendo como otros más mayores salían y nosotros no podíamos hacerlo, siempre queremos lo que no podemos tener hasta que lo conseguimos. A pesar de no salir solo con el objetivo de conocer chicas, que en esos momentos de mi vida era algo todavía muy confuso a pesar de ya ser mayor de edad y aun virgen, salía simplemente a estar con mis amigos a descubrir un nuevo mundo de música a todo volumen, lugares llenos de gente y humo de tabaco a partes iguales, donde te escocían los ojos, alcohol, chicas, y sobre todo, chicos casi “luchando por conseguir algo de atención de esas chicas en las que se habían fijado y de las cuales solo disponían de breves momentos para intentar conocer. Era una especie de circo en el que prevalecía la ley del más rápido y del más habilidoso, y por supuesto, no hace falta decir, que yo por aquellos años no me encontraba entre ellos.

Abandonar la adolescencia para empezar a ser un hombre fue un gran cambio en mi vida, el comienzo de una etapa de infelicidad y frustración, ya que al hacer aparición las mujeres, el éxito de los que me rodeaban frente a mi incapacidad para estar con las chicas que tanto me gustaban, se fue acumulando en un creciente sentimiento de impotencia y de resignación ante la situación que se presentaba en mi relación con las mujeres, echando a veces de menos esos momentos en los que había sido un niño sin mayores preocupaciones que la de jugar en casa con mis juguetes o ver mi serie de televisión favorita. Esos años habían quedado atrás y ya nunca volverían, ahora me tocaba andar solo el camino de los adultos para convertirme en un hombre, y así lo hice, o al menos lo intente. Estaba acostumbrado a que las únicas chicas con las que trataba eran mis amigas, vecinas de mi barrio que conocía desde siempre, con las que hablaba y me lo pasaba bien, y al pasar de eso a rodearme en mis salidas nocturnas de chicas desconocidas, que te trataban con desconfianza y desinterés era algo que te dejaba huella, el contraste era impresionante y no comprendía el motivo. Era algo totalmente nuevo para mi y para todos los que empezábamos a salir, nuestros objetivos hacia ellas cambiaban y en consecuencia su forma de comportarse también, mientras que nosotros queríamos enrollarnos con ellas, a cambio recibíamos desplantes y malas palabras, o peor aun, desinterés a raudales, era una locura aquellos tiempos. Además veías que siempre había algún amigo que era el que conseguía ligarse a la chica y eso te hacía rallarte más y comerte la cabeza hasta que terminabas dándote por vencido y afirmando que era una persona mas guapa que tú o que era más simpático, escusas que no servían de nada, que solo valían para tapar la inseguridad y el desconocimiento que teníamos sobre las mujeres, en vez de tomar conciencia de que también se podían hacer las cosas igual a como lo hacia ese chico, sin tener que ser igual que él.

Ahora recuerdo que cuando estos amigos se llevaban a las chicas y nosotros no podíamos hacer más que mirar y envidiarles pensando cosas como “que suerte tiene” o “es que es guapo y por eso las chicas se fijan en él” entre otras muchas cosas, y años después, recapacitando llegue a la conclusión de que su belleza o su suerte en realidad no importaba, lo que marcaba la diferencia entre ellos y yo es que sabían algo que nosotros no sabíamos, es más, ni ellos mismos eran conscientes de lo que sabían, simplemente hacían las cosas bien sin saber como, eran lo que se conocía en la Comunidad como seductores naturales. Estos naturales desarrollaban con los años una serie de habilidades que se escapaban a mis ojos en aquellos momentos, no sabía observarlas, y no solo eso, además me cegaba la envidia que sentía de sus avances y triunfos frente a mis continuos fracasos por más que lo intentaba y me esforzaba para hacerlo bien. Y la solución no era la de envidiarlos ni criticarlos, sino “modelarlos”, es decir, seguir su ejemplo y estudiar sus comportamientos y formas de hacer las cosas para intentar hacer lo que ellos hacían y conseguir sus mismos resultados sin necesidad de ser un seductor natural.

Lo cierto es que las cosas no sucedieron así en esos “años oscuros” y olvidables de mi vida, en los que la noche se me presentaba como algo novedoso, cada noche podía considerarse una aventura y a pesar de no ligar como algunos de mis amigos, el conocer nuevos locales, beber nuevas bebidas, escuchar diferentes tipos de música, paso poco a poco a ser algo repetitivo y aburrido, convirtiéndose en una rutina desesperante, que no me motivaba a salir, ni a intentar ligar si quiera, buscaba excusas para quedarme en casa cuando llegaba el fin de semana y mi grupo de amigos proponía algún plan que consideraban interesante. Mi entusiasmo cayó en picado y salía por salir, estaba perdiendo el gusto por la fiesta y por ligar que había adquirido cuando alcance la mayoría de edad, me estaba amuermando con tan solo 20 años.

Pero por suerte, el destino o como prefieras llamarlo, desde que descubrí la Comunidad de seducción a los 23 años, su psicología,  técnicas y metodología, su juego, los retos que planteaba y los resultados que ofrecía, empecé a sentir otra vez ese hormigueo en el estomago, esas ganas de salir, y al ver los primeros resultados con Ainhoa recuperé esa mirada del tigre que había perdido con los años, había vuelto la ilusión por cambiar las cosas y conseguir un objetivo claro, que era el de convertirme en un autentico seductor, y no me conformaba con ser uno más, quería ser el mejor a pesar de no ser perfecto, ni el más guapo ni el que tuviese más cualidades, quería conseguirlo y demostrarme a mi mismo que podía hacer cosas que ni en mis mejores fantasías hubiese soñado con hacer. Ya no miraba, ahora observaba todas las cosas que me rodeaban con unos ojos diferentes, desde una nueva perspectiva, analizando, escrutando cada situación, planeando técnicas que me funcionaran e intentando mejorar mis habilidades sociales. Estaba seguro de que iba en el buen camino, además había leído que otros compañeros también habían sentido algo parecido, solo quedaba seguir practicando y aprendiendo para conseguir la superación que tanto buscaba y echar abajo todos los miedos y bloqueos que me impedían crecer como seductor y como persona.

David del Bass

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3 Comentarios AÑadir Comentario

  • me haces ponerne en tu.misma piel jaja gran articulo!

  • Me has hecho revivir mi pasado a mi tambien, que fue muy parecido!

    En mi caso, empecé a interesarme por las mujeres antes. Hasta los 15 años, era un chaval sólo interesado por jugar al futbol y hacer el gamberro con los colegas. Pero a partir de los 15 años, empezó a coincidir con mi grupo de amigos de la playa una chica que me parecía verdaderamente una diosa. Fui a por ella, pero mi idea de cómo hacerlo se basaba sólo en la influencia de las series romanticas en las que Ken le dice a Melody “Ey! Quieres salir conmigo?” Y ella dice sí, y fueron felices… y así me llevé el palazo que me llevé, ahora me río pero en el momento dolió bastante, a pesar de que la chica hizo lo posible porque su rechazo fuera lo más suave y poco hiriente posible.

    Desde entonces, me di cuenta de que no tenía ni zorra (qué buena es la autocrítica), y viendo a mis amigos que sabían como hacerlo… no me excusaba como tú diciendo “es que son más guapos”, porque tal como lo veía, ellos hablaban durante un rato y ellas caían. Así que me dije: es sólo cuestión de aprender qué dicen. Sí, el qué le dices es lo menos importante, pero por lo menos sabía por donde iban los tiros: Sólo necesitaba la clave o las claves, y sería como ellos.

    Así que en mi inocencia, o mejor dicho, en mi convencimiento de que era preferible pagar el precio de aparecer como un pringao total ante mis amigos… empecé a preguntarles a mis amigos naturales cómo lo hacían. Y además no a solas, sino delante de todo el grupo… aquello sólo sirvió para que ellos se subieran el ego contando triunfos pasados con chicas, dado que como comprendí años más tarde, sencillamente aunque hubieran querido (y alguno que otro quería de hecho), no sabían explicarlo porque no eran conscientes de qué hacian, conscientemente.

    No saqué entonces nada en claro (tenía 15 años), así que llegué a la conclusión de que no tenía otra que intentar llegar a las claves de la seducción por mi mismo. Sería un camino tan lento como duro, pero no había otro.

    O eso creía. Fui aprendiendo alguna que otra cosa muy básica, pero un buen día mis ojos se posaron, de forma casual, sobre el Sexcode. Y ese día empezó a cambiar mi vida a mejor, viviendo lo que dice David en el último párrafo. Sólo añado una cosa: yo además, desarrollé un pícaro gusto por el juego, por experimentar y ver qué ocurría, cual científico loco.

    Un saludo!

    o eso cre

  • Sigo diciendo q es increible la capacidad q tienes David de hacer que la gente reviva lo q le ha pasado leyendote, cada vez que leo algo tuyo, parece q contases mi vida o la d cualquier persona q pasea por la calle es un don q tienes, muy bueno el articulo.
    Aquiles me suenas muxo del foro o de a ver comentado mas veces y me gusta como escribes.
    me gustaria intentar compartir mi camino hasta aqui en este mundillo, y aver si asi aprendo a expresar lo que pienso como David y tantos otros.
    Yo me he considerado siempre un seductor natural, por suerte he nacido a la sombra de mi padre y mi hermano mayor, dos seductores naturales natos, y me han enseñado mucho, gracias a esto pude ,desde bien peqeño, conocer este mundo de la seduccion, con tan solo 6 años ya me intentaba ligar a esas chicas d clase q me gustaban, con 9 años ya tuve mis primeras “relaciones” sentimentales q eran juegos d niños, cn 13 años di mi primer beso y tuve mi primera novia seria, y asi fui experimentando emocionantes experiencias, q me hacian mejorar y aprender algo nuevo, hasta el dia d hoy, por eso creo q esto solo se aprende con la experiencia e interiorizando toda la informacion q se lee en estos sitios para luego plasmarla en la calle.
    he pasado ultimamente por malas rachas, cn las novias q he tenido por diversos motivos, lo tipico q me decian no eres mi amigo, o perdia el interes por ellas, o ellas por mi, o simplement no sabia q habia visto en ellas y las dejaba, y asi me he ido comiendo la cabeza ante la incertidumbre de porque sucedian todas estas cosas a mi alrededor, tanto los momentos en los q lograba tener confianza y ligaba a lo q tubiera delante, como los momentos d panico q me nublaban la vista ante aquello q qeria. tras una mala epoca en la q no conseguia aprobar examenes en 2º de bachillerato, mis padres tenian problemas en casa y qerian divorciarse, no conseguia mantener mi confianza en las mujeres y por ello me precipitaba, tenia miedo a perderlas, me llamaban amigo, y muxos mas fallos, vi q me estaba metiendo en un hollo sin fondo el cual se hacia mas profundo cada vez, tras una relacion q se vino al garete y con mi vida desmoronada por todas las esquinas, me llego el libro de David por casualidad, ojenado revistas para intentar buscar soluciones a mis problemas, no dude en leerlo, me enganche tanto, q acabe descubriendo a Mario Luna, Mistery, David, el metodo Cook and Funny y todas las puertas que dia a dia se me iban abriendo, gracias a mis estudios para selectividad en verano, me di cuenta de lo q me podia aportar estudiar a Ariostoteles, Platon, Nietsche, y tantos sabios, que a la vez q veia a estos Alfas q he nombrado antes de la seduccion, me hicieron ver q yo tambien podia lograr grandes cosas, y me dieron fuerzas para salir del hoyo en el q me habia metido, ahora estoy en 1º de ADE y Marketing, que lo vi muy relacionado con este mundo de la seduccion y la filosofia, y he aprendido mucho en estos ultimos meses, me dao cuenta d todo lo q se puede cambiar en menos de un año, y lo mas importante, pese a todas las relaciones q he tenido cn xicas, todo lo q he aprendido y ahora se sobre mujeres, gracias a mi esfuerzo diario, mi orgullo esta en saber q aun no se nada sobre mujeres q sigo siendo un crio en este mundo, y se me abren los ojos al ver todo lo q me qeda, porqe solo tngo 18 años y estoy ilusionado cn todo lo q me qeda igual q un niño al ver sus regalos d navidad y ver todo lo q le qeda por jugar con ellos
    un fuerte abrazo a todos los q esteis empezando y a los q lleveis muxo camino recorrido
    y un especial abrazo a David por todo lo q me ha ayudado a aprender estando tirado en mi sofa leyendole dia a dia

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