18
2011
Besándome con una compañera del Corte Inglés
Empezaba a estar cada vez más motivado y con ganas de hacer cosas interesantes, era una bomba de relojería apunto de estallar. Desde que la venda que había tenido durante toda mi vida delante de mis ojos había desaparecido de un plumazo, era capaz de ver los hilos que se mueven detrás de las interacciones entre hombres y mujeres, empezaba a ser capaz de analizar las cosas que sucedian a mi alrededor y aprender de ellas.
Era una satisfacción personal impresionante, no cabía de gozo en mi mismo, los momentos malos que había pasado meses atrás habían desaparecido por completo con el nuevo año, estaba muy ilusionado, y a pesar de estar todavía solo en esto, ya que Carlos y Ángel (mi primo y su mejor amigo) eran menores de edad y no podría salir a sargear con ellos no me frustraba, sentía que algo grande estaba por llegar, no sabia cuando ni como, pero si que algo sucedería, era inevitable al derrumbar el muro que me impedía crecer, ahora solo era cuestión de tiempo que las cosas fuesen hacia arriba.
Por primera vez en mi vida sentía que era alguien, no uno más como me había sentido siempre, escondiéndome entre la gente, evitando destacar o llamar la atención sobre mí, me estaba superando poco a poco, y lo mejor es que aun podía hacer mucho más, aumentar mi autoestima y no solo estaba empezando a ver el juego, sino que lo estaba empezando a jugar en todas las facetas de mi vida, y en el trabajo no podía evitar intentar ligar con algunas de mis compañeras que más me atraían, incluso con una de ellas tenia muy buena conexión, últimamente siempre me esperaba cuando cerrábamos caja para salir juntos hacia el Cercanías Renfe, cada vez hablabamos más, nos pasabamos papeles con mensajes cuando los encargados no estaban por el departamento, y la atracción seguía aumentando.
Antes las conversaciones que tenía con las chicas solian acabar todas en solamigueo (viéndome solo como un amigo). Tenia miedo a hablar con chicas desconcidas, no pasaba de ser un chico con poco valor ante sus ojos y ellas me dejaban claro enseguida que no tenia nada que hacer. Pero ya no era igual, ahora transmitia, comunicaba e intentaba, aunque aun lejos de conseguirlo, parecer un hombre Alfa y proyectar valor, notaba que algo en mi iba creciendo, mi carácter y mi forma de ver las cosas estaban cambiando, tanto que mi compañera de trabajo termino enrollándose conmigo en un momento de despiste de los encargados a media tarde, durante los descansos de la comida. Ya habíamos tenido algún roze de más en el trabajo, pero en el Corte Inglés tenias que tener cuidado, no querían parejas trabajando juntas y si se enteraban que tenias algun rollo con alguna compañera podían cambiarte de departamento, incluso de centro comercial, al parecer consideraban que una pareja no podía trabajar igual de bien que la gente soltera o que se distraerían en el trabajo. Teníamos que mantener nuestra atracción oculta a los encargados, a pesar de que la mayoría de los compañeros se lo esperaban venir. Cuando me percate de que no había ningún encargado a la vista, entre el cambio de turno y la hora de la comida, cogí el teléfono de mi departamento y llame a su departamento que estaba algo apartado del mio.
- Boutique de Señora, buenas tardes – era la voz de otra compañera, no lo había cogido ella.
- Hola, buenas tardes, ¿me puedes pasar con Sara por favor?
- Sí…espera un momento – oí como la compañera llamaba a Sara y se escucharon risas de más compañeras de fondo, al parecer había más gente al corriente del rollito que teníamos de lo que pensaba.
- ¿Si? – era Sara, imposible confundir esa voz de niña pija.
- Soy yo, oye me apetece verte, ¿te veo en unos minutos en el almacen de composturas?
- Vale, ahora voy – y colgó.
Me fui al pasillo a colocar unas camisas que ya había recolocado veinte veces anteriormente, pero allí siempre había que estar haciendo cosas aunque no hiciese falta, normas de empresa. Vi como Sara se acercaba por el pasillo con unas perchas en la mano, me miro y entro directamente al almacen de composturas, que era además donde tenia Sancho, uno de los encargados de planta, su escritorio. A unos metros de mi estaba Julían, un compañero ya de unos treinta y muchos con el que tenia bastante confianza y nos echábamos unas risas a la menor oportunidad contándome historias divertidas que habían pasado en el Hipercor hacia años, se encargaba de la sección de trajes para caballero. Me acerce a decirle que iba al almacen, que nos avisase si venia alguien entrando él a dejar algo para que no nos pillaran de marrón a los dos solos en el almacén ya que nos podían meter una buena bronca y cantarnos las cuarenta enviándonos a hablar con Rosa, la jefa de personal, como ya le había pasado a varios compañeros anteriormente me había comentado Julían y otros compañeros del departamento.
- Espera… – me dijo Julían en el último momento.
- Dime.
- Iros mejor a la salida de emergencia, que en el almacen siempre suele entrar gente y es más facil que os pillen. – Julían no estaba ciego y me echo un buen capote.
- Muchas gracias compi, voy a avisar a esta chica.
Entre al almacén y allí estaba Sara esperándome, antes de hacer nada le dije que Julían me había advertido que mejor fuésemos a la salida de emergencia, para que nadie nos molestase en el almacén y así poder estar más tranquilos. Quedamos en que yo saldría primero del almacén y si no había nadie a la vista bajaría a la salida de emergencia, que ella esperara un minuto o dos y hiciese lo mismo para que no fuese demasiado exagerado porque si nos veían entrar a los dos en la salida de emergencia, si sería evidente que estábamos intentando escondernos para estar solos, y aunque yo tenia excusa para ir a la salida de emergencia, donde teniamos un carro con los arreglos de los abrigos de piel, a ella la podía caer una buena bronca si la pillaban tan lejos de su departamento, nos la estabamos jungando bastante, ella más que yo, pero era una situación muy excitante y yo estaba encantado de la tensión y los nervios que sentia en el estomago, podía perder el trabajo si me pillaban en algo así porque era considerado una infracción grave pero sentía que tenia que hacerlo, que tenia que jugármela o sino se escaparía el momento.
Salí del almacen y después de echar un ojo al pasillo, por el que no pasaba un alma, y de intercambiar una mirada de complicidad con Julían me dirigí hacia la salida de emergencia. Nada más entrar me encontré con la fila de abrigos que teníamos listos para recoger colgados en sus percha dentro de envoltorios de plástico para que no se ensuciasen en el trayecto. Baje las escaleras a la planta de abajo que era la que daba a la salida a la calle, con una gran puerta metalica que solo podía abrirse desde dentro. Allí estaba yo, esperando en la salida de emergencia, un sitio con poca luz, con olor a cerrado y paredes de hormigón, no era un lugar nada romántico la verdad. Empece a impacientarme al ver que Sara no bajaba y me pregunte si se habría arrepentido en el ultimo momento, era algo que pasaba muchas veces, en la Comunidad se conocía como “remordimiento del comprador” y era cuando habías conseguido algo con una chica y ella, por cualquier motivo se sentía mal o como una chica fácil, era capaz de deshacer en un segundo todo lo que habías conseguido hasta el momento. Estaba nervioso, quizás había algun encargado por la zona y no había podido bajar, no sabia que pasaba, ya habían pasado un par de minutos y nada, estuve tentando de darle una llamada perdida al movil cuando escuche que la puerta de la planta de arriba se abría, y al sonar el eco de los tacones contra el suelo al andar me relaje bastante.
- Ey ¿que hacías? – dije yo cuando bajo hasta donde yo estaba.
- Perdona cielo pero me había parecido ver a un encargado por el pasillo y casi me muero del susto, pero al final era un cliente.
- Ven aquí… – Nos dimos un abrazo y pude oler el perfume de Jean Paul Gaultier para chicas que llevaba, sonreí para dentro al recordar que ella me pregunto hacia unos días cual era mi colonia favorita y yo le dije que esa, y que ahora la llevara puesta me confirmo que la cosa no podía ir mejor, Sara era mía y no se me podía escapar.
Ella parecia querer empezar a hablar de cualquier cosa, se la notaba bastante nerviosa con la situación, no estaba seguro si era por el riesgo que estabamos corriendo o si era por estar ahí a solas conmigo. La cogí por la cintura y mirándola a los ojos acerque mi boca a la suya, el beso fue muy apasionado, como un beso contenido que explota de una vez por todas, la apoye contra la pared mientras nos besábamos, ella levantaba sus caderas para rozarse conmigo, a mi se me marcaba todo con la fina tela del pantalón del traje y eso parecia excitarla aun más. En el bolsillo, aunque estaba prohibido llevarlo en el trabajo, además del metro y la tiza que utilizábamos para hacer arreglos en la ropa, llevaba el telefono movil del cual no me separaba un momento y en el otro bolsillo la cartera, con un par de preservativos. La cosa se estaba calentando demasiado y me apetecía bajarte las mayas del traje del Corte Inglés que les hacían llevar a todas las trabajadoras y hacerlo allí mismo, algo rápido y salvaje en la salida de emergencia, me excitaba muchísimo la idea, mi cremallera estaba apunto de estallar y Sara cada vez me besaba con más pasión. Cuando estaba apunto de proponerle que lo hiciésemos (iba a ser la mayor locura que habia hecho hasta el momento).
- Bufff tía no aguanto más, vamos a hacerlo – le dije al parar de besarla y acariciándola con mi mano por debajo del pantalón.
- ¿Enserio?…venga vale… – me respondió con cara de lujuria.
Sara estaba completamente fuera de control, la situación se habia calentado demasiado y estaba dispuesta a todo, si nos pillaban se nos habría caído el pelo, pero ¿que otra cosa podía hacer? tenia un calenton de mil demonios. Me lleve la mano al bolsillo para sacar la cartera junto cuando un ruido nos dejo helados. En una de las plantas superiores alguien había abierto una puerta, no sabíamos quien podía ser, era muy habitual que algunos compañeros fuesen a la salida de emergencia a fumarse un cigarro, a comer algo, los que traían comida a escondidas, y allí estabamos Sara y yo, completamente inmóviles, escuchando por si oíamos a alguien bajar la escalera estaríamos completamente perdidos, donde estabamos no habia más salida que la que daba a la calle, no había forma de esconderse, nos pegamos a la pared y nos quedamos callados, yo rezando porque a ninguno de los dos nos sonase el móvil inoportunamente en ese momento. No paso nada, a los pocos segundos la puerta volvió a abrirse y a cerrarse con ese característico chasquido que tienen las puertas metálicas de las salidas de emergencia. Respiramos aliviados, pero fue una cortaba de rollo brutal, el calenton había desaparecido de un plumazo y Sara tenia expresión de miedo en el rostro, yo solo tenia un contrado de un año en el Corte Inglés y trabajaba por sacarme algo de dinero extra pero Sara estaba esperando para que la hiciesen fija en la próxima renovación y ella trabajaba para pagarse los estudios, si nos echaban, ella sería la que más lo sufriría.
Deduje que la persona que habia abierto la puerta había sido Julían para avisarnos de que ya había vuelto algún encargado de la hora de la comida y que era mejor no seguir tentando a la suerte, porque si hubiese sido un compañero a fumarse un cigarrillo habría estado dentro al menos unos minutos.
- Creo que es mejor que subamos a los departamentos, creo que ha sido Julían avisándonos de que hay algún encargado por la zona.
- Joder que susto me he llevado, estoy muerta de miedo, como nos pillen…
- No te preocupes ¿vale? Primero subo yo y saco algunas perchas de la caja que hay al lado de la puerta como si hubiese ido a buscar perchas para el departamento, ¿de acuerdo?
- Vale…¿y yo que hago?
- Esperate un poco, voy a ver si no hay nadie a la vista y si no veo a ningún encargado te doy una perdida al móvil para que puedas subir, no subas hasta que no te de el toque, no te vayan a pillar saliendo y te metan la bronca.
- Muy bien, entonces espero a que me des el toque…¡que locura! nos metemos en unos lios…
- Pero ¿a que es super divertido? Ja ja ja.
- Si…la verdad es que sí, estamos muy locos… - nos dimos un abrazo, un ultimo beso y subí hacia la salida de emergencia de la planta superior.
Cogí varias pechas y salí como si tal cosa, no vi a ningún encargado por la zona, Julían estaba en su departamento y me hizo un gesto con la cabeza como indicándome que alguien, imagine que un encargado, había preguntado por mí y estaba buscandome. Deje las perchas encima de mi mostrador y al no ver al encargado le di un toque a Sara para que subiese. A los pocos segundos salio por la puerta y mirando por el pasillo a ver si veía a alguien conocido se acerco hasta a mi.
- Quiero que sepas…que me ha encantado hacer esta locura contigo…
- A mi tambien guapa, por cierto, límpiate un poco en el probador la chaqueta que la llevas machada de la pared y como te vean se va a notar bastante.
Sara se metio en el probador a mirarse en el espejo y se limpio como pudo la suciedad de la pared que le había dejado parte de la chaqueta negra de color gris. Julían no podía contenerse la risa desde lejos y los dos intercambiamos un giño de complicidad, al parecer, no era la primera locura que se hacia en el Hipercor de Mendez Álvaro. Después de limpiarse, Sara volvio a su departamento tocandome la mano y sonriendo, al poco tiempo vino hacia mi por el pasillo el señor Tamame, el gerente de la planta, traía cara de pocos amigos, algo que ya era habitual.
- ¿Dónde estaba usted que no le he visto cuando he pasado por el departamento?
- Había ido a por una perchas al almacén – le dije mostrandole las pechas que había traido por si me sucedía algo como eso.
- Muy bien…siga trabajando. – y siguió andando por el pasillo contrariado por no haberme podido llamar la atención. Yo sonreí para mis adentros recordando lo que acababa de pasar hacia solo unos minutos en la salida de emergencia, que por suerte nadie nos había descubierto, pero el calenton que tenia encima me iba a costar varias horas quitarmelo. Esa fue mi ultima gran aventura en el trabajo, también la ultima vez que me enrolle con Sara, antes de que lo dejase con ella unos meses después…
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Muy buena historia, ni en mis sueños aspiro a que me pase algo parecido. Pero voy a intentar mejorar todo lo que pueda, que no se diga que no he puesto suficiente de mi parte para poder vivir experiencias similares a la que has relatado.
la verdad que tu vida ha sido increíble, viajes, porno, encuentros pasionales, frustraciones de monoitis, superacion, fiestas locas, excesos….
solo tienes 26 años??
Yo creo que David nos está mintiendo, es imposible que con tan solo 26 años haya podido vivir tantas cosas. Mi teoría es que en realidad tiene casi 60 años, pero gracias a un buen estilo personal y a unas cuantas operaciones de cirugía estética consigue aparentar solo 26 años. Todavía me faltan algunos flecos para demostrar mi teoría, estoy trabajando en ello. Un saludo.
¿Por que piensas asi Hekko?