20
2011
Carnavales en el Palacio Gaviria
Eran carnavales de 2008 y mi amigo Jorge, que a pesar de no saber de la existencia de la Comunidad de Seducción, podría ser considerado como un seductor natural, me llamo por teléfono.
- ¿Qué pasa tío? Esta noche vamos a salir con Sandra y sus amigas, ¿te vienes? – Sandra era una compañera del trabajo de Jorge que estaba detrás de él a pesar de que no la hacia mucho caso.
- Buenas loco, ¿y donde vais a ir?
- Vamos al Palacio Gaviria que hay una fiesta de disfraces, también viene Chisco y la gente de capoeira – El Palacio Gaviria ya lo conocía de cuando fui a la quedada de seductores con Whilly Foc [puedes leerla en mi libro], que fue un autentico desastre porque nadie se animo a venir, más que Bruno, Whilly y yo que ya nos conociamos.
- Vale, ¿a que hora quedamos?…
Me estaba preparando para salir y como llevaba sin disfrazarme en carnaval desde que tenia 8 años, ese no iba a ser el día, además salir disfrazado era algo que me daba mucha vergüenza por si hacia el ridículo, y como habíamos quedado con Sandra y sus amigas, lo mejor era ponerse guapete por si alguna de las amigas estaba buena.
Con mi americana y bien arreglado me fui hacia el metro de Ópera donde había quedado con estos. Cuando llegue ya estaban todos allí, Jorge me presento a Sandra y a sus amigas, eran dos, una pelirroja un poco rellenita y otra una rubia con pelo rizado y pendientes de aro, no estaba mal, era bajita pero estaba muy delgada y los pantalones ajustados parecían hacerle un buen cuerpo debajo el abrigo, ya tenia objetivo, descartando a Sandra porque sabia que iría a por Jorge sí o sí.
Al parecer ninguno habíamos decidido por disfrazarnos, pero aun así había bastante gente disfrazada por la calle y en la cola del Palacio, nosotros entramos directamente con unos pases que había conseguido Sandra de la fiesta de carnaval. El sitio estaba a reventar, mucho más lleno que la ultima vez que fui, con chicos y chicas disfrazados por todos lados, uno se sentía un poco fuera de lugar. Sandra iba a machete a por Jorge y este esquivaba el bulto como buenamente podía, la amiga de Sandra no me hacia mucho caso, tocaba esperar en retaguardia al momento adecuado y no precipitarse, era algo que había aprendido en el poco tiempo que llevaba en la seducción, “espera tu momento para poder jugar con ventaja”. Había varios chicos rondandola, más atractivos y cachas que yo, y ella se dejaba querer, aunque no terminaba de cuajar con ninguno, no se decidía entre tanto chico guapo, sentí que tocaba darse una vuelta por el sitio para ver más opciones, y así se lo dije a Jorge.
- Oye tío, ¿nos vamos a dar una vuelta por ahí a ver que vemos?
- Venga, vamos.
Por allí íbamos Jorge y yo, buscando entre los pasillos y las salas encontrar un grupo de chicas que nos hiciesen algo de caso, literal, era lo más comparable a salir a cazar en la jungla, y después de dar muchas vueltas y volver al mismo sitio una y otra vez encontramos un grupo de chicas treintañeras y todas iban disfrazadas. Jorge empezo a bailar con una rubia que iba vestida de enfermera sexy, mientras que yo hablaba con una morena con peluca que iba disfrazada de cabaretera con cigarrillo incluido, me llamo la atención lo a gusto que estaba con ella y lo bien que había enganchado, era lo más parecido a sargear que había hecho desde que empece, al menos con chicas desconocidas, aunque Jorge no supiese de sargeo, cuando le busque con la mirada para ver como iba ya se estaba morreando con la enfermera, “ increíble” pensé, así las cosas parecen muy fáciles.
Saque a la cabaretera a bailar y a pesar de tontear un poco haciéndonos bromas mutuamente, no me atrevía a besarla, esa chica me gustaba pero tenia miedo a meter la pata y cagarla, ¿y si me quitaba la cara cuando fuese a besarla?. Una parte de mi me decía que lo hiciese, que a que demonios estaba esperando y otra me decía que si la besaba la cagaría. Empece a ver que la chica estaba cada vez más a su bola con sus amigas y yo estaba un poco fuera de lugar, le dije que si me daba su correo para seguir hablando otro día y me dijo que sí, aunque no sirvió para nada ya que cuando la agregue días después, paso completamente de hablarme, al parecer había hecho algo mal (yo le gustaba y al no lanzarme a besarla perdí su interés y mi oportunidad). La chica ya estaba a su royo, divirtiéndose con las amigas y allí estaba yo plantado, mirando como Jorge se enrollaba con su enfermera apoyados en la pared junto a la barra, decidí que lo mejor era darme una vuelta solo a ver que veía, mis ánimos en ese momento estaban por los suelos, lo había intentado, y no había empezado mal la verdad, pero me quede a medio camino entre quiero y no puedo, y así me pasó.
Cansado y solo, mi animo decaía en picado, iba de un sitio para otro y ni sabia lo que iba buscando, cuando de casualidad me encontre con las amigas de Sandra que estaban en la zona de pachangeo, la rubia iba con unas copas de mas y se le notaba bastante, no pude evitar aprovechar la situación en mi favor. Junto a ellas había un chico alto, muy guapete, con una camiseta ceñida marcando el cuerpo trabajado en el gimnasio, bailaba con la rubia mientras que la amiga pelirroja miraba copa en mano, ignorada por los chicos, como debía de pasarle siempre. El chico se pegaba a mi objetivo por detrás, y ella se debaja querer pero a pesar de que chaval la intento besar en varias ocasiones ella le quito la cara haciéndole la cobra, al parecer no estaba todo perdido para mi, a no ser que hiciese algo y pronto. Me acerce a las dos y las salude efusivamente, como si me hubiese hecho mucha ilusión encontrármelas, ellas también se alegraron de verme y su reacción a pesar del alcohol fue más sincera que la mía. Las pregunte si habían visto a Sandra y a Jorge, tampoco se me ocurría otra cosa de que hablar pero fue lo justo y necesario para que el chico se sintiese incomodo y se marchara, lo habia conseguido, espantar a un “adversario” sin ni siquiera dirigirle la palabra, al parecer mi presencia era incomoda para él y haber perdido la atención de la rubia no le hizo mucha gracia, un problema menos del que preocuparme.
Ahora solo quedaban dos opciones, o hacer de pagafantas y quedarme con ellas a esperar a irnos a casa o ponía la directa y me lanzaba a fuego a por la rubia ahora que iba un poco tocada por el alcohol imaginando que así sería más fácil. Y así lo hice, empece a bailar con ella y al poco tiempo acerce mi boca a la suya y ¡sorpresa! no se quito, nos besamos mientras que la amiga pelirroja no daba crédito a lo que veía, pero resignada porque era lo que había. No disfrute demasiado esos besos empalagosos con sabor a malibu con piña, que parecía ser la bebida por excelencia de las chicas. Sabia que lo que había hecho no era algo de lo que enorgullecerme, eso no era seducción era lo de siempre, en la Comunidad lo llamaban el “Jaque del Bobo”, que era cuando conseguías enrollarte con una chica a pesar de haber cometido errores o gracias a contar con ventajas (alcohol, amiga de una amiga o le habías gustado sin hacer nada) que te permitian conseguir algo con ella a pesar de haber hecho las cosas mal, este tipo de triunfos no tenian nada que ver con la calidad de tu juego y podrían arrastrarte a creerte un seductor, aunque no lo fueras. El Jaque del Bobo te dejaba siempre un mal sabor de boca y por desgracia mi vida habia estado lleno de éxitos así, donde yo no tenia ningún tipo de control. La había besado, que era lo que se consideraba en la Comunidad como un “cierre”, pero era como si no hubiese hecho nada porque no había aprendido nada nuevo, simplemente me había aprovechado de la situación a mi favor, y fue algo que se corroboro en los días siguientes cuando la llamé para quedar y no me cogió ni una sola vez el teléfono.
La segunda visita al Palacio Gaviria no había sido muy diferente a la anterior, esta vez había conseguido cerrar con beso, pero más un beso robado, que no podía considerarse un triunfo, y era algo extraño, porque tan solo unos meses atrás hubiese celebrado ese beso, aunque la chica estuviese borracha y me habría sentido bien, pero ahora no era así, me sentía mal conmigo mismo, como si hubiese hecho trampas. Si quería hacer las cosas bien y demostrarme a mi mismo que podía ser un gran seductor, tendría que huir de los Jaques del Bobo aunque eso me hicese perder oportunidades que antes no habría desaprovechado, las cosas tenían que cambiar, y esta era una de ellas…
Descarga mi nuevo Libro SEDUCCION ELITE
Mi nuevo libro SEDUCCION ELITE estará disponible en Mayo de 2012. Introduce tu nombre y email si quieres ser el primero en descargarlo
2 Comentarios AÑadir Comentario
Deja un comentario
Pero… ¿Quién soy yo?
Audios Seducción y Superación
Comentarios recientes
- Xavi en Nuria Martin, autora de SEDUCCIÓN ÉLITE
- Nuria Martín en Nuria Martin, autora de SEDUCCIÓN ÉLITE
- Nuria Martín en Nuria Martin, autora de SEDUCCIÓN ÉLITE
- Nuria Martín en Nuria Martin, autora de SEDUCCIÓN ÉLITE
- Nuria Martín en Nuria Martin, autora de SEDUCCIÓN ÉLITE


Un gran relato, ahora ya sé que antes de besarme con una chica le tengo que hacer pasar el test de alcoholemia para no hacer “Jaque del Bobo”, es broma jajajaja
Tienes razón jejej desde esta vez no he vuelto a enrollarme nunca con una chica que fuese borracha, es más, ahora veo a una tía borracha y me echa para atrás.